Javier Zain: El mate ¡y que siga la ronda!

“Lo mediático televisivo es como un virus que va contagiando y deteriorando las propuestas teatrales”
Así define Javier Zain a la escena actual destinada al público infantil. El mate ¡y que siga la ronda! es uno de los espectáculos con el que encara su cruzada de devolverle “propuestas y contenidos” al teatro para chicos.
Por Hernán Salcedo
El mate es marca argentina pero sobre todo afectiva. Con el tiempo trascendió la frontera del gaucho y la pampa para saltar al territorio de los sentimientos. Nadie puede negar que donde hay mate cebado hay un momento para compartir. De mano en mano, esta infusión recorre su órbita entre charlas, historias, confesiones o silencios.
Javier Zain dirige la obra El mate ¡y que siga la ronda! -actualmente en cartel en el Teatro del Nudo- en la que comparte una historia cálida y de calidad, donde sobra lugar para la risa y la reflexión sobre la vida moderna y la fiebre por el consumo que desde muy temprana edad parecen orientar la vida de las personas.
“El mate es como el motor de la obra. Es una excusa práctica y concreta de la vida cotidiana que nos permite abordar una problemática social: la incompatibilidad de tradiciones con cuestiones sociales actuales, el desencuentro, la soledad. El mate nos habilita a hablar del compartir”, dice Zain.
Con música original de Carlos Gianni -marca registrada del teatro musical infantil y compañero de fórmula de Hugo Midón desde hace más de tres décadas- la obra se inicia con Martín y Josefina en una plaza, donde se encontraron para festejar su primer mes de novios. Ella, moderna, le lleva de regalo una agenda electrónica de última generación. Él, más campestre, le da un equipo matero completo, una reliquia familiar que pasó de generación en generación. Josefina entra en crisis pero Matedina -una genio salido del mate- los ayudará a resolver sus diferencias.
Zain es actor, autor, director y docente, pero prefiere definirse como “productor integral de artes escénicas”, sello en el que también incluye su formación como técnico y productor de medios de comunicación. “Yo no tenía el plan de ser actor, pero en un momento de mi vida se encendió el deseo y yo soy de los que creen que si uno está enfocado las cosas se van dando”, confiesa Zain en charla con Blog Teatro.
¿Cómo fueron tus inicios en teatro?
Tengo la suerte de que algo en mí siempre estuvo encendido desde muy chiquito. Jugaba a armar obras de teatro con mis primos, usando la cama de mi abuela como escenario, y llamábamos a la familia para que la venga a ver. Después apareció la filmadora y el juego favorito era armar cortometrajes, películas. Como era el primo mayor, me era fácil tener el rol de director.
¿Cuándo empezaste tu formación?
Yo era muy tímido en la adolescencia y a los 18 años empecé terapia y teatro. Hice la primera clase con Cristina Banegas y dije: ‘uh, esto es lo mío’. Encontré un lugar mágico donde cosas que yo siempre había hecho como juego en realidad eran un oficio. Al mismo tiempo que estudiaba teatro trabajaba detrás de cámara, escribiendo guiones, editando videos y filmando.
¿Cómo te definís en relación a la actividad teatral?
Trabajo en distintos rubros que abarcan el audiovisual y lo teatral. Y todo me gusta. No es que doy clases de teatro como kiosquito para juntar plata para hacer obras. Lo veo como el semillero de mi trabajo como director. Me apasiona tanto actuar como dirigir, como escribir, como el área docente.
¿De qué manera conviven en vos todas esas áreas del teatro?
Van juntas. Cuando escribo un libro lo pienso en la puesta en escena, en la escenografía, veo la cara del actor haciendo o diciendo un texto. Me baja la imagen completa. Armonizan las áreas, no compiten. Me siento tan cómodo dando una clase y dirigiendo un ejercicio a un alumno, como montando una obra.
¿Qué papel juega el mate en la obra?
El mate es como el motor. Es una excusa super práctica y concreta de la vida cotidiana que nos permite abordar una crítica social, una problemática social: la incompatibilidad de tradiciones con cuestiones sociales actuales, el desencuentro, la soledad. El mate nos habilita a hablar del compartir. El mate es compañero, uno se lo toma con tiempo, lo comparte.
Entonces, de ver cuáles son las problemáticas en los chicos y adolescentes de hoy, era divertido meter un mate de una historia de chicos, que en general no lo toman, aunque lo ven en su casa, no es algo ajeno. De hecho, la genio del mate no hace magia, charla, los deja escucharse, genera situaciones para que se acerquen, podría ser una amiga.
¿Cuál es tu visión del teatro para chicos en la actualidad?
Me parece que está en un momento de decadencia donde lo mediático televisivo es como un virus que va contagiando y deteriorando las propuestas. Cada vez el teatro es menos teatro y tiene más recursos del show, de lo televisivo y de las figuras televisivas. Pocas historias para contar, poco contenido, poco teatro para chicos, y mucha mezcla de erotismo y sexualidad. Aparece el mundo adolescente en espacios que deberían ser para chicos de los 4 a 11 años. Hay poca buena autoría. Los chicos son adultos con menos experiencia en el mundo, son personas perceptivas. De hecho son mucho más perceptivos que los adultos.
¿Cómo fue trabajar con Carlos Gianni?
No es la primera vez que trabajo con él. En La fila éramos coproductores y yo estaba como actor productor. Antes, trabajé en Manual del Alumno y Adán y Eva, Dios y la Serpiente, donde los actores generábamos los textos y él los musicalizaba. En este vínculo de director y director musical es la primera vez. Con Carlos nos conocemos desde hace 15 años. Fue mi maestro. El encuentro con él fue sentir que uno encontró un compañero de viaje. Su talento para darle alma a la música es único, es excepcional.
¡Y que siga la ronda!
Además de El mate… Javier Zain dirige Andantes rodantes, actualmente en cartel en el Centro Cultural Borges, en Viamonte esquina San Martín. Con la actuación de Natalia Gorini y Nicolás Villamil, la obra “es el ejemplo de lo que es un buen proceso de creación y un producto que puede desarrollarse desde una propia identidad y donde uno va a ver teatro con mayúscula, no una obra infantil”, explica Zain. Este espectáculo obtuvo el Premio Teatros del Mundo, en la categoría obra infantil 2008, y el Premio ATINA, por la dramaturgia.
Como docente, da clases de teatro para chicos en grupos propios y forma parte del plantel de Río Plateado -la escuela de teatro de Hugo Midón-, y de la Casa de Letras, en la Carrera de Narración Oral.
Más información en www.javierzain.com.ar.
El mate. Teatro Del Nudo. Av. Corrientes 1551, Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Sábados y domingos a las 16.30. En vacaciones de invierno, todos los días. Entrada: $25. Reservas al 4373-9899.
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