El rufián en la escalera

El sello exquisito de Agustín Alezzo
El solvente grupo de actores y la dirección enriquecen el texto de Joe Orton
En su breve vida, Joe (John Kingsley) Orton (1933-1967) consiguió lo que se propuso desde la adolescencia: escandalizar a los biempensantes, ser el dramaturgo joven más famoso del mundo, acumular premios, ganar mucho dinero y disfrutar de todos los placeres imaginables. Hasta que su amigo íntimo, Kenneth Halliwell, en un demencial ataque de celos, lo asesinó a martillazos en el cráneo y se suicidó con barbitúricos. Orton escribió una obra maestra, Atendiendo al señor Sloane (1964), bien conocida entre nosotros, y otras piezas importantes: Botín (1965) y Lo que vio el mayordomo , también representadas aquí.
Comparada con ellas, la que acaba de estrenar Alezzo en El Duende es una obra menor, pero no por eso carente de interés. Su historia es curiosa: fue originalmente escrita en 1964, para un ciclo de radioteatro de la BBC; por entonces se llamaba El peluquero de niños, y junto con otra del mismo autor, The Eppingham Camp , se emitió con el título común de Crímenes del corazón . En 1966, la reescribió para el teatro en su forma actual y fue, prácticamente, su última obra: el título deriva de un poema de William Ernest Hemley, en el que la vida es la inquilina de una habitación y la muerte, "el rufián en la escalera". En la fértil imaginación de Orton serán, respectivamente, Joyce, una ex prostituta redimida por un tal Wilson (hombre de misteriosas actividades), y Mike, un muchachón de seductora apariencia, que declara ser peluquero de niños, pero cuya real profesión es la de taxiboy. El personaje es, sin duda, el borrador del futuro señor Sloane, y en esto radica uno de los atractivos de la obra.
Más en La Nación
En El Duende, Córdoba 2797 (4964-5710).
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