El juego de Robin y Marion

Una historia montada sobre los orígenes

Investigación sobre una obra del siglo XIII

"La Edad Media me resulta apasionante por esa facilidad que tenía de unir el cielo y el infierno de una manera que nosotros no podemos", afirma Omar Fragapane, para sintetizar por qué eligió obras de ese período para llevar a escena.

En la actualidad, Fragapane dirige El juego de Robin y Marion, de Adam de la Halle (Francia, siglo XIII) y cuenta que el proyecto surgió en el Laboratorio de Teatro Medieval Profano, donde es profesor. "Empezamos a investigar sobre el trabajo del actor y nos encontramos con el desafío de hacer que una obra que, por ejemplo, tiene danzas de esa época, nos resultara actual", comenta. Allí donde todo aparece como un juego entre ingenuo y procaz, de mucho contacto físico, intentaron evitar caer en una comedia burda de las que abundan, en su opinión.

Esta pieza pertenece al género de la pastorela, en el que siempre hay un caballero que pretende de amores a una pastora. La puesta en escena respeta la de la época y todo se desarrolla sobre el carro medieval, que en aquel período era el escenario que se trasladaba de pueblo en pueblo.

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Sábados, a las 21.30, en El Espión, Sarandí 766 (4943-6516). $ 25.

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