El joven Frankenstein

Una puesta que se recordará

Cuando Mel Brooks filmó "El joven Frankenstein", no pudo imaginar el éxito que esa parodia al cine de terror, interpretada por Gene Wilder y Martin Feldman, lograría en todo el mundo y que en 2006 tendría una versión teatral, iniciando una nueva cadena de éxitos. La obra estrenada en el teatro Astral se configura ya desde su estreno como una de las mejores comedias musicales presentadas en Buenos Aires y dotada de una singular homogeneidad en todos los rubros.

La historia del médico exitoso, que heredero de su misterioso abuelo, va a Transilvania y ante la lectura del diario de su antepasado y la presencia de sus sirvientes, Igor y el ama de llaves, decide intentar la creación de un nuevo ser viviente, más sus relaciones con su novia Elizabeth y la alegre asistente Inga, completan parte de la desopilante historia.

"El joven Frankenstein" exhibe una llamativa disciplina escénica, donde todos sus integrantes demuestran un alto nivel profesional en el baile, el canto y la actuación.
La obra apabulla por su presentación, a toda luz y sonido e impactantes efectos especiales, con figuras de primer nivel en deslumbrantes escenografías móviles.

SHOW AUDIOVISUAL

Con un impactante ritmo que nunca decae, algunos minutos de más que pueden aligerarse, la obra abunda en ingenio y buen humor.

Si los juegos de palabras, los malentendidos, la elegancia de la parodia utilizada entretiene al espectador; la impecable puesta en escena, con sus cambios de escenografía, efectos especiales, iluminación justa, proyecciones, deslumbra.

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