Carolina Erlich: VI Festival de Títeres para adultos


“Nada de infantil ni de ingenuo”

Así define la organizadora el evento preparado por el grupo El Bavastel, una vidriera para grupos que utilizan técnicas de guante, teatro de objetos, de manos y de sombras. “No había público suficiente y tardamos en ocupar un lugar”, dice.

¿Qué es una matrioshka y cuál su significado? La convención dice que es una muñeca rusa creada a comienzos del siglo XIX, para algunos símbolo de continuidad a través de la mujer, de sabiduría y larga vida o reproducción femenina al infinito, y para otros de una fertilidad que acaba sólo si con la madera del vientre ahuecado de la última muñeca se talla la figura de un varón. La actriz y titiritera Carolina Erlich cuenta que al proyectar Matrizka, el más reciente espectáculo del grupo El Bavastel, que fundó en 1993 y para el cual produce, quería trabajar con juguetes y que, con cierta melancolía y recordando a la matrioshka (o babushka) con la que su abuela a veces la dejaba jugar, pensó armar un espectáculo para niños. Pero sucedió que al comentar su propósito a Mario Marino –director de Matrizka, en la que Erlich es única manipuladora– el trabajo derivó en obra para adultos: “Mario me dijo que esas muñecas le dan terror, que esto de que de adentro de una mujer sale otra y otra y otra no tiene nada que ver con el mundo infantil ni con la ingenuidad”. El comentario sorprendió e interesó a Erlich al punto de convertir el proyecto inicial en espectáculo para mayores. Así nació la inquietante Matrizka, incorporada al programa del VI Festival de Títeres para adultos que organiza anualmente El Bavastel en coproducción con el Centro Latinoamericano de Creación e Investigación Teatral (Celcit). Este encuentro incluye una kermesse de apertura (el jueves 11, a partir de las 20.00, en el Centro Cultural Caras y Caretas) con escenas de diferentes trabajos, la inauguración de una muestra de objetos y figuras de papel y un recital del músico y cantante Palo Pandolfo. Participan del festival grupos que utilizan técnicas del títere de guante, el teatro de objetos, de manos y de boca, el teatro de sombras y bunraku. Se realizará además una función de reconocimiento a la trayectoria del maestro titiritero Roberto Docampo, donde se verá Bar Tango, de Miguel Rur. Las funciones se ofrecerán en el Teatro Celcit y el C. C. Caras y Caretas, en tanto la charla abierta con el homenajeado Docampo se hará en el Teatro Tornavías de la Universidad Nacional de San Martín.

Si bien la disciplina titiritesca fue en un comienzo el complemento a la actuación, Erlich –formada en los talleres de Julio Chávez, Lorenzo Quinteros y Cristina Banegas– encontró en el arte de los títeres una forma de vida. Se inscribió en el taller del titiritero Gerardo Nine y se halló “en medio de un torbellino de producciones” que la decidió a profesionalizarse. Fundó El Bavastel con Mara Sperandío (ahora ex Bavastel) y trabajó en las plazas, experimentando con espectáculos para niños: “Nos sorprendíamos de lo que pasaba en cada función –memora la actriz–. Para nosotras fue una manera de insertarnos laboralmente. Después incorporamos más gente al grupo y yo comencé a ocuparme también de la producción. El grupo cumplió ya quince años de vida y lo festejamos como corresponde”.

–¿Tuvieron igual aceptación con los títeres para adultos?

–En 1998 hicimos la primera puesta para adultos. Cuando la estrenamos sonaba raro; además tiraba la fantasía de lo pornográfico. Tuvimos que dar muchos pasos antes de poder ocupar un lugar y que reconozcan nuestras propuestas. Se trabajaba mucho en el país, pero no había público suficiente. Por eso algunas compañías buscaban camino en Europa.

Más en Página/12

Trayectoria en el género
Fantasías encarnadas en muñecos

Comentarios

Entradas populares de este blog

Andrea Gilmour

Raúl Baroni, Lorena Romanin y José Maldonado: Bernarda Alba al desnudo, Julieta y Julieta, y Estúpidamente Medea

Maruja Bustamante: Una forma más honesta