Oscar Martínez

Oscar Martínez: "Siempre fui serio, pero con mucho humor"

A cuento de cuánto hay en él, ahora, de aquel niño que en años de pantalones cortos se puso a estudiar teatro, recuerda generosamente que "hay algo de (Jorge Luis) Borges en relación a esto. Creo que es en el poema Final de año, donde se refiere a esa ceremonia que pasa a la 0 hora del 1° de enero. Dice que no son ni las doce campanadas ni esto, ni lo otro, sino que —entrecierra los ojos y garabatea las palabras con su dedo índice en el aire de su living— La causa verdadera es la sospecha general y borrosa del enigma del Tiempo; es el asombro ante el milagro de que a despecho de infinitos azares, de que a despecho de que somos las gotas del río de Heráclito, perdure algo en nosotros: inmóvil". La voz de Oscar Martínez cae como una garúa capaz de empapar. Suave y categórica. Y confiesa que "sí me reconozco en el que fui y al mismo tiempo tomo dimensión del enorme viaje que hice".
Una nota con él es una charla sin límites, enriquecida por las citas sin pretensión, por su intenso camino andado desde el caluroso día en el que a los 14 años decidió ser actor (ver La anécdota). Y si es cierto aquello de que uno es quien lo rodea, su "enorme viaje" como define él ya tuvo en la plataforma de largada sólidos referentes que lo fueron moldeando.
"La famosa leyenda del río de Heráclito es clave para esto: uno se mira en el río y uno es el mismo y es otro, y el río también es el mismo y es otro. Pienso en mi infancia y me veo, y al mismo tiempo me abismo —bonito verbo que sabe usar—, porque yo jamás hubiera podido imaginar el recorrido tal cual lo hice. En un principio, mis metas eran más modestas. Y no te hablo sólo del reconocimiento, sino del propio desarrollo personal. Hacés un tramo y te das cuenta de que el camino tiene otro tramo y luego vislumbrás otro. Y en el medio decís Ah, mirá vos, yo creí que estaba para los 100 metros, pero me parece que puedo estar para los 200...
¿El secreto está en no regular el aire, en no especular?
Sí y además yo no pude especular, porque ya desde el vamos tuve la suerte de trabajar con gente muy consagrada. En televisión debuté con el grupo de David Stivel en Cosa juzgada, imaginate.

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