Las llaves de abajo

Madre hay una sola, aunque parezcan tres

Burman sale airoso de su primer paso por el teatro

El vínculo afectivo entre madres e hijos es, desde la tragedia de Edipo, uno de los más tratados por el teatro de todos los tiempos. Y se ha tocado de tantas maneras que parecería que no hay más resquicios por donde entrarle al tema. Sin embargo, siempre se descubre una nueva posibilidad, porque, como decía Brecht, en un escenario no importa tanto lo que refiera el argumento -ya que la universalidad y permanencia de ciertas problemáticas y obsesiones humanas llevan a que se vuelva una y otra vez sobre ellas-, sino el modo en que se lo aborde, su tratamiento.

Convencido de que podía aportar una mirada propia sobre esta relación filial, el talentoso director cinematográfico argentino de El nido vacío , Daniel Burman, la toma como leitmotiv de la obra con que hizo su debut en teatro. Para hacerlo, eligió la línea del humor y también la colaboración de Damián Dreizik, quien escribió la pieza junto a él y actúa en ella en calidad de actor. La situación central que plantea el texto es la dependiente y, por lo tanto, complicada ligazón que tiene un hijo con una madre de múltiples y contrastantes personalidades.

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Ciudad Cultural Konex, Sarmiento 3131. Jueves, viernes y sábados a las 21.30; domingos, a las 19.45.

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