Ego (cuatro actores juegan o swimming-pool)

Cuatro jóvenes en torno de una mesa de pool. Un texto en la mano de uno de ellos da el puntapié inicial y, la pieza contenida en dicho texto, empieza a tomar forma. Cada uno de los muchachos propone un tránsito por una experiencia diferente. Es que, en verdad, parecen muy opuestos: sólo el juego de pool los une y algunos datos inherentes a la generación a la que pertenecen parecen contenerlos.
Sus diálogos son intensos y se van haciendo más felices a medida que la situación primera avanza. En la segunda la reiteración se impone. No hay muchos cambios que impulsen un progreso significativo en la trama, simplemente asoman pequeñas pistas de unas historias que comienzan a fortalecer los lazos entre ellos y algunas intrigas hacen más atractivas sus conductas.
En la tercera escena, los diálogos y acciones se reiteran una vez más y ya aparece un claro entramado de esa dramaturgia que no ha sido escrita, parece, para ser representada. Sino al contrario, las relaciones entre los personajes, sus encuentros y desencuentros y hasta el énfasis puesto en el mínimo y concentrado acto de golpear la bola sobre la mesa, habrá constituido un acto dramático en sí mismo, vital y potente, que hasta podría estar ausente en una escritura.
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En el Teatro del Pueblo (Av. Roque Sáenz Peña 943). Sábados, a las 23.
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