Agustín Alezzo: El rufián en la escalera

"Actuar es un acto dificultoso"
Agustín Alezzo habla de su puesta de El rufián en la escalera y de su larga trayectoria como docente
Un timbre interrumpe la conversación. Agustín Alezzo cierra los ojos para escucharlo atento, como si se tratara de alguna de las partituras de jazz que lo cautivan. El director le pide a su asistente que esa campanilla suene de otro modo. Luego de una veintena de intentos, casi idénticos entre sí, aparece el sonido perfecto y Valentín desenchufa el interruptor ("para que los chicos no jueguen con él"). El rufián en la escalera está compuesto de infinitos elementos y este realizador minucioso está dispuesto a encontrar en el texto de Joe Orton a cada uno de ellos para trasladarlos a la puesta que estrena el próximo viernes en la sala y escuela que dirige.
Alezzo es, junto con su amigo Augusto Fernandes, el último gran maestro de actores de teatro de su generación, una estirpe a la que pertenecieron también Carlos Gandolfo, Alejandra Boero y Hedy Crilla, entre otros. Pero, además, es un director prolífico. Desde esta semana, serán tres las obras suyas en cartel y a Rose (con Beatriz Spelzini), de Martin Sherman, y Cena entre amigos (con Cecilia Chiarandini, Roberto Vallejos, Nora Kaleka y Lizardo Laphitz), de Donald Margulies, suma una nueva puesta.
Además, Alezzo recibirá en las próximas semanas el premio María Guerrero a la trayectoria: Julio Chávez ( Yo soy mi propia mujer ), Alfredo Alcón ( Romance con lobos ), Norma Aleandro ( Master Class ), María Rosa Gallo y Roberto Carnaghi (ambos en El jardín de los cerezos ), entre otros, son sólo algunos de los actores que dirigió a lo largo de una carrera transitada con más de 70 obras.
Los fines de semana y las vacaciones no existen para este hombre que elude las adulaciones y los mimos, que nunca tiene hambre y que come sólo para alimentarse, que fuma cigarrillos rubios con boquilla y que tiene la costumbre de decir siempre la verdad. En su universo conviven las páginas de una biblioteca infinita, las caricias de Negrita, una perra que lo espera ansiosa, las secuelas de un accidente cerebral que le dejó un pie inmovilizado y más de 250 alumnos.
-¿Existe el "método Alezzo"? ¿Sobre qué hace hincapié la formación que les transmite a sus actores?
-No tengo una técnica. Intento enseñarles que sean orgánicos en escena, que no sean falsos. Que no se dejen ganar por la exhibición frente a los demás porque el hecho de actuar es un acto dificultoso: hay alguien que está siendo mirado por otros. Y el actor sólo cuenta con un instrumento, es decir, él mismo, con su cuerpo, y con su compañero, en algunos casos. Es en eso donde debe centrar su atención. Exclusivamente.
Más en La Nación
El rufián en la escalera, de Joe Orton.
El Duende, Córdoba 2797 (4964-5710). Viernes y sábados, a las 23:15 y; domingos, a las 21. Valor de la entradas: 40 pesos.
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