Tren

Un tren llamado deseo
Cuatro actrices brillantes para un viaje cuya meta es encontrar a Dios
Un grupo de mujeres toma un tren en Constitución. Van a un congreso religioso que tendrá lugar en Mar del Plata. Inicialmente, son cuatro, pero a medida que avanzan los kilómetros, salen y entran del camarote otros nuevos personajes. Parecen no tener nada en común. Sin embargo, algo íntimo las une.
Por necesidad; por cierto llamado de un más allá; por la búsqueda de cierto divertimento; por militancia evangélica; por desesperación; por la pulsión contagiosa de los manuales de autoayuda; por necesidad de escapar de un cotidiano que las oprime o porque ellas proponen y Dios dispone; se suben a un tren que parecería dejarlas en las puertas de un lugar con vista al paraíso. Allí, en la Feliz, tiene lugar el congreso, la fiesta, la salvación, la celebración.
Claro que regresan a Constitución sin demasiados cambios aparentes. Es que el viaje en sí mismo con sus horas de ocio, silencios y comentarios superficiales transforman a ese transcurrir en una experiencia confesional mientras suena, de fondo, el ruido del tren y se ven imágenes del conurbano y del campo a través de la ventana del camarote.
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