Serenata destiempo

Un cuadro kitsch sobre dos mujeres en disputa

Ahí están, igualitas las dos, la rubia alta y la morocha, más menuda. Hace rato que quieren lo mismo. Pero ¿qué esperan? En un patio multicolor y sintético que parece detenido en alguna década que ya fue, las dos se pelean por casi todo lo posible de disputarse en una tarde de verano: la palangana en la que remojan sus pies, una revista, el rayo del sol que las quema, un hombre que llega tarde a cantarles O sole mío y que, peor, las deja entonando la pregunta: "¿Por qué razón yo vivo sola y sin amor?".

Con este trabajo -casi una instalación de plásticos (baldes, espejos de ducha, mangueras, escobillones, cabezas de muñecos, flores, regaderas) en escena-, Laura Garófalo y María de la Vega reinciden en nombre del grupo El cóctel, tras Contigo calipso, en montar una obra de danza teatro apoyada en los objetos, el humor y una banda de sonido que puso de todo en la licuadora. Definitivamente, como drama sobre mujeres que están solas y esperan, Serenata destiempo es un cuento pop completamente absurdo.

Más que la historia al filo de la palabra protagonizada por este par en estado de guerra permanente -entretenida, aunque algo reiterativa y previsible en sus jugadas-, lo más interesante de la propuesta está en la relación entre las cosas y los cuerpos, ya que son los objetos el motor, la excusa para la danza. Las intérpretes, que no son bailarinas de virtuosismo o movimientos depurados, se vuelven seres muy expresivos en su búsqueda.

Fuente: La Nación

En el Teatro del Sur, Venezuela 2255. Los sábados, a las 20.30.

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