Pura ficción
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Así en la vida como en la escena
Una pareja de actores reflexiona, mientras trabaja, en torno al amor. Varias reiteraciones y un final potente.
Así como para Calderón de la Barca "la vida es sueño", para Oscar Martínez "el amor es ficción". Casi no hay distancia entre un concepto y otro; el sustento de ambas frases es parecido. Para los autores, la vida y el amor son construcciones en las que experimentamos una sensación de realidad, sin que lo sean; pero no sólo simulamos creer, sino que también hacemos un acto de fe verdadera.
Pura ficción, la tercera pieza teatral escrita por Martínez, se estrenó en el Paseo La Plaza, protagonizada por el propio autor -quien también asumió la dirección, junto a Virginia Martínez Lastra, su hija- y Claudia Fontán. La obra, explícitamente, plantea un paralelismo entre el teatro y el amor. Los parlamentos extensos y en algunos casos demasiado adoctrinadores no permiten un pleno lucimiento de los intérpretes, actores que han demostrado con mayor despliegue su talento en trabajos anteriores.
El texto en sí mismo revela acerca de su autor que es una persona inteligente, con ideas interesantes y también aleccionadoras sobre el amor y la vida. El espectador puede paladear en distintos tramos de la puesta diálogos cerebrales y al mismo tiempo emotivos y apasionados. Pero en lo que falla el texto es en la estructura dramática: a la obra le falta teatralidad. Dos son los mayores problemas: la reiteración de temas, hechos y frases, y las recurrentes conversaciones telefónicas (ya sean reales o imaginarias) que mantienen uno u otro de los personajes, que atentan contra el dinamismo necesario de la puesta.
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