Norman Briski


"El teatro también es un deporte"

Tendrá, en poco tiempo, cinco obras en cartel. Mientras ensaya una pieza de Vicente Muleiro sobre Jorge Rafael Videla, explica su trabajo en "Tratame bien", donde hace de un psicoanalista.

Aunque no recuerde con exactitud las fechas, lo cierto es que Norman Briski planea poner en escena cinco espectáculos en los próximos meses. Un abanico teatral que incluye, en principio, dos reestrenos: Sólo brumas, de Eduardo Pavlovsky y La posta de los generales. Mientras que debutará, por otro lado, con Cuentos para el Coco, Cabezas trocadas -escritas y dirigidas por él- y están avanzados los ensayos de Vide-La cinta fija, de Vicente Muleiro, donde Briski dirige y actúan Marcelo Mazzarello y Marcelo D'Andrea. "Nunca se sabe cuándo se hará una obra -cuenta Briski sentado en un bar de Barracas, su barrio desde hace varios años- y entonces tiro la línea para pescar al grupo, para ver si vamos a conseguir la guita. A veces sucede esto: aparecen demasiadas cosas por hacer".

¿Qué líneas tiró para atraer la atención sobre estos trabajos? Podemos hablar de "Cabezas trocadas", por ejemplo.

Esa pieza nace por el atractivo de que el protagonista de la obra es una cabeza. Una masajista le corta la cabeza al protagonista y se la pone a su novio que quiere ir a luchar a Palestina. Todo lo que pasa es muy gracioso. De alguna manera, me investigué a mí mismo, a partir de lo que sucedería si yo estuviese paralizado, viviendo intensamente sin ir a ningún lado. Probablemente tenga que ver con mi edad.

"Cuentos para el Coco" surge a partir de una serie de relatos que escribió. ¿Cómo ejecutó la transición de esos textos al teatro?

Son doce cuentos o ejercicios dramáticos mezclados con literatura casi fantástica. Mi compañera es actriz y tomó diez relatos y los puso en escena en formato unipersonal. Yo la dirijo.

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