Lorenzo Quinteros: La pecadora y Tango turco


Nota del 22 de abril

“En el teatro todo siempre está a prueba”

Tras la experiencia de conducir su propia sala, el actor y director encara en estos días tres proyectos bien diferentes. “A veces las obras me llevan a una complejidad que me asusta”, dice, a la vez que señala su desazón por no ser convocado para interpretar textos de comedia.

Redescubrir desde la dirección la vida y obra de una poeta uruguaya que murió asesinada por su marido, “no se sabe bien si en un acto suicida de la pareja” o por la desesperación del hombre al perderla; apuntar al divertimento con una comedia que bucea en la idiosincrasia de los argentinos y afrontar el papel del Marqués de Sade, revoluciona mentalmente a un artista. Sin embargo, a Lorenzo Quinteros se lo ve calmo cuando enumera tanta batalla propia. Aquella poeta baleada por su marido Enrique Job Reyes (entonces ya su ex), en una cita concertada, era Delmira Agustini (1886-1914), personaje de la burguesía montevideana que inspiró a la autora y actriz Adriana Genta su obra La pecadora. La joven poeta que anhelaba con fino erotismo “el aletazo del abrazo magnífico”, “el abrazo de cuatro brazos que la gloria viste de fiebre y de milagro”, fue saludada en vida con loas por el modernista Rubén Darío, poeta nicaragüense que en el prólogo a la edición de 1913 de Los cálices vacíos –tercer libro de poemas de Agustini– la comparó con Santa Teresa, la canonizada monja carmelita de Avila, por la exposición directa del sentir femenino. Agustini es eje de la obra que Quinteros dirige y estrena este sábado en el Teatro del Pueblo.

La otra puesta de este actor varias veces premiado por sus trabajos en teatro y cine es Tango turco (“una pareja de amantes tangueros en el desierto turco”), de Rafael Bruza, que se verá también a partir del sábado en la Sala María Guerrero del Teatro Nacional Cervantes. En cuanto al célebre personaje del Marqués, habrá que esperar algunas semanas. Se trata de un nuevo montaje de Marat-Sade, obra de 1964 del dramaturgo alemán Peter Weiss (1916-1982) que, dirigida por Villanueva Cosse, subirá a uno de los escenarios del Teatro San Martín. Este es otro ejemplo de “teatro dentro del teatro” y de un encuentro imaginario donde los protagonistas centrales son el revolucionario Jean-Paul Marat (asesinado por Charlotte Corday) y el Marqués de Sade, preso en el Hospital Psiquiátrico de Charenton, que escenifica con los internados la persecución y asesinato de Marat. Una pieza que pone en primer plano opiniones antagónicas de orden político y filosófico. La tarea que le cabe a Quinteros no es fácil, pero el actor y director se atreve. En su opinión, la pieza de Genta apunta a un período crucial de la corta vida de Delmira: el de su casamiento y quiebre sentimental, el pedido de divorcio (vigente entonces en Uruguay), el regreso a la casa materna y su enamoramiento del escritor y político argentino Manuel Ugarte, “que negó que hubiera habido contacto físico, pero el enamoramiento existió”, observa el director.

–Como lo prueban las cartas...

–Y otros documentos sobre los que Genta construyó la obra. Ella le dio mucha importancia al vínculo que esta poeta del modernismo del siglo XIX mantuvo con su marido Enrique Job Reyes –personaje alejado del mundo literario y de visión conservadora–; con el argentino Manuel Ugarte y con su madre, que la protegía. Ellos conforman un cuarteto donde el centro es una historia pasional.

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