Hugo Urquijo: Cuestión de principios

“Retratar dos concepciones del mundo”
Un padre escribe sus memorias. Y una hija, distanciada de él desde hace años, debe editarlas. Ese es el punto de partida de Cuestión de principios, que protagonizada por Víctor Hugo Vieyra y Adriana Salonia se presenta en el Teatro del Pueblo.
En una obra de “ideas encarnadas”, padre e hija discuten apasionadamente, evocan hechos y disienten. El director teatral y médico psicoanalista Hugo Urquijo dice conocer a fondo la época que uno de los personajes intenta recuperar en Cuestión de principios, la más reciente obra de Roberto “Tito” Cossa, que se presenta en el Teatro del Pueblo. Conoce la época y los ideales que la sustentaron desde sus años de estudiante universitario, cuando se intentaba reformar la enseñanza, crecía el entusiasmo por la Revolución Cubana y se adhería a la idea de que, más allá de los sectarismos, un mundo mejor era posible.
Pero no es sólo ese conocimiento lo que habilita a Urquijo a dirigir Cuestión... Lo convocó el mismo Cossa, quien acaba de regresar de Canarias portando su Premio Max, distinción otorgada a personalidades hispanoamericanas de las artes escénicas. Y con la aceptación para dirigir llegó el asombro ante el final dado por el autor a un match de pensamientos y emociones y ante la precisión de un texto “que fluye en boca de los actores”. El director dice: “Me impresiona que en sólo 65 minutos –el tiempo que dura la obra–, Tito haya retratado sin perder complejidad dos concepciones del mundo”. La obra exige poner atención en el entramado psicológico e ideológico de dos modelos, y Urquijo no rehuyó la tarea. Lo componen el discurso que sostiene “un militante de izquierda de los años ’50 y ’60 –que quiere dejar testimonio de su lucha en el movimiento obrero– y el de su hija, escritora con cargo en una editorial, que dejó de compartir las ideas de su padre y a quien no ve desde hace años”. Ella, por otra parte, es la encargada de editar ni más ni menos que las memorias del padre.
–¿Publicar las memorias supone en este caso admitir que la lucha quedó atrás?
–No, el padre no cree eso, ni piensa que se equivocó; necesita dar testimonio y cree que puede confiar en su hija, aunque estén distanciados.
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