El batacazo


Un golpe de suerte

La obra escrita y dirigida por Mauricio Dayub, tiene mucho humor. Habla sobre el hombre y sus miserias.

A usted le va mal, a mí me va mal: ¡Juntémonos!", le dice Cobra al Nene. Dos seres a los que no les ha ido nada bien en la vida, unidos fortuitamente por el juego de un parque de diversiones. Dos criaturas llenas de carencias, que se parecen en sus faltas, pero se diferencian en el modo en el que se enfrentan a la adversidad. En El batacazo, Mauricio Dayub y Osqui Guzmán componen a estos personajes que, cada uno a su manera, despiertan pronto en los espectadores un sentimiento de afecto.

El parque está cerrado al público; ellos aparecen sin hacerse notar -al menos eso intentan-, para que ninguna alarma delate su presencia en el lugar. Cobra y el Nene ingresan por la platea, vienen hablando entre ellos, suben al escenario e inmediatamente transportan al público a su universo. Toda la obra tiene mucho humor, pero particularmente el arranque de El batacazo está plagado de gags que hacen que los personajes se presenten a través de diálogos muy graciosos.

Dayub está caracterizado de modo que por momentos no se parece en nada a sí mismo. Osqui logra ese efecto con su gestualidad, que combina resignación, pesimismo y desazón. Cobra tiene esperanzas. La suerte se atrae, dice, y en eso está, en hacer que la suerte vaya hacia él. El Nene cree que en su caso particular, la suerte lo esquiva. Estos opuestos se ensamblan con inteligencia en la trama de una pieza escrita y dirigida por el propio Dayub, que se estrenó en el Chacarerean Teatre.

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