El amor de la estanciera

Amores que llegan de siglos atrás
Atractiva investigación a partir de un texto de autor nacional anónimo de 1792
La Mudita se encarga de que el público se entere de todo el marco histórico-anecdótico-literario que rodea a El amor de la estanciera , una suerte de sainete gauchesco anónimo que, se supone, data de 1792. Ella cuenta el nudo de la historia que este amor encierra, da los perfiles de los personajes y presenta a los actores que la vienen interpretando desde la misma fecha de estreno. Pero la mala suerte hace que en esta función tres de los actores se hayan ausentado, dejando librados a su suerte a los tres restantes. Entre ellos deberán narrar la historia supliendo errores, salvando malentendidos.
Y entonces comienza este "teatro dentro del teatro" en el que Pancha -la madre de la joven casamentera ausente- se despierta en ese rancho de cuatro palos para comenzar el día. A partir de un trabajo en el que surgen insistentes reiteraciones, Pancha cuenta -como puede- el cuento que ha tomado su cuerpo y su voz; lo mismo le sucede a Marcos Figueiras, el pretendiente portugués y desdeñado. Entre los dos se las arreglan para llevar adelante la historia, con la ayuda de los elementos que aporta la mudita. La cuentan, la respetan, la desgranan hasta que logran liberarse de ella. Lo que hacen con alegría, poesía, nostalgia y humor.
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