Cuestión de principios
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Los fuegos de la memoria
Una estructura dramática precisa de Roberto "Tito" Cossa y una ajustada dirección de Hugo Urquijo.
Un texto de Roberto "Tito" Cossa para dos personajes antagónicos, un padre y una hija, y la dirección de Hugo Urquijo. Un desenlace contundente, intenso, irrefutable. Todos estos elementos se combinan en Cuestión de principios, que se estrenó en el Teatro del Pueblo.
Un sillón de tres cuerpos ocupa el centro del escenario. Es la casa del padre, donde éste recibe a Melina, su hija, con quien durante veinte años estuvo distanciado. El reencuentro no es fácil, menos al comienzo: la resistencia de ella es fuerte. Luego habrá momentos de mayor acercamiento.
Víctor Hugo Vieyra compone al Padre (el personaje no tiene nombre), un hombre de 70 años. Adriana Salonia es Melina, la hija, una mujer de 40. El es un sindicalista que ha tenido una larga militancia política. Ella, una exitosa autora y editora. El padre la llama porque quiere que le dé forma a sus memorias, que acaba de terminar de escribir. Vieyra aporta a su criatura una actitud cansina, consecuencia del paso de los años y de las luchas, un andar lento, una mirada triste y pocas sonrisas. Salonia ofrece a su personaje seguridad, y también vulnerabilidad: porque tiene unas cuantas certezas, pero no dejan de asaltarla algunas dudas.
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