Ariel Barchilón: Paisaje después de la batalla


Las pulsiones de la historia

El dramaturgo cuenta el origen de su premiada "Paisaje después de la batalla", que se estrena hoy en el San Martín.

Una joven morena, que borda un tapiz donde se representa una batalla, es sorprendida por su amante. El sobresalto hace que se pinche un dedo con la aguja y que una gotita de sangre caiga sobre el dibujo del pecho del general vencedor de esa batalla", reprodujo el dramaturgo argentino Ariel Barchilón en los apuntes sobre la génesis de su obra Paisaje después de la batalla. El sabía desde hacía tiempo que esa imagen que le había surgido en un ejercicio de escritura tenía una enorme potencialidad. Dos años después de concebirla, cuando el Instituto Nacional de Teatro abrió la convocatoria a una beca para doce dramaturgos, esa imagen comenzó a germinar. Fue así que escribió Paisaje después de la batalla en el taller de dramaturgia que dictó Mauricio Kartun, gracias a la beca obtenida. Recibió, luego, el Primer Premio Ciudad de Buenos Aires, por el bienio 2002-2003. Y esta noche, la pieza se estrenará en la sala Cunill Cabanellas del teatro San Martín.

Barchilón nació en la provincia de San Juan en 1957. "A los 16 años empecé a ir a un taller de teatro que era de la universidad. Yo siempre escribí, desde muy chico, pero hasta entonces nunca había visto teatro. Mi primer clase de teatro me partió la cabeza", confiesa Ariel. A los 18 se vino para Buenos Aires y por unos años fue actor. Es Licenciado en Letras por la Universidad de Buenos Aires y fue docente de Literatura Argentina. "Los temas que trato en esta obra tienen que ver con cosas que he estudiado".

Antes de escribir teatro, se dedicó a la narrativa y a la poesía. "El teatro requiere madurez y es una escritura mucho más difícil", dice. El primer texto dramático suyo que se estrenó fue Los impunes, que dirigió Lorenzo Quinteros. Barchilón fue uno de los fundadores del Proyecto Puentes. Y actualmente se dedica a la dramaturgia y a la docencia.

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Comentarios

Agustín Campos ha dicho que…
Me pareció una obra excepcional. Me encontré con un ambiente crispado en el que al principio me costó entrar. Luego me di cuenta de que era la única de forma de contar la últimas horas del General Dalmacio Cáceres.
El tema de la corrupción del poder así como también el incesto y el parricido están presentes. La intuición artística se anticipa al trágico y fatal final.
Muy recomendable.

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