Manuel Santos Iñurrieta: Crónicas de un comediante

Nota del 26 de frebrero
“Arte e historia van juntos”
El actor, también autor del texto, interpreta en el Centro Cultural de la Cooperación a un cómico conflictuado, extraña mezcla de Chaplin, José Marrone y Alberto Olmedo. “El teatro es un elemento de transformación social”, asegura.
Nacido en Mar del Plata en 1977 y establecido en Buenos Aires desde hace nueve años, Manuel Santos Iñurrieta formó su grupo El Bachín junto a otros tres actores (Carolina Guevara, Julieta Grispan y Marcos Peruyero) en la búsqueda de un lenguaje común que privilegiara una temática ligada a lo político. Tal vez, la historia de este grupo (que desde hace un año cuenta con sala propia en Parque Patricios) pueda resumirse en sus espectáculos Siberia, obra en la que en 2002 habló acerca del exilio económico de muchos argentinos, Charly, en la que poco después ponía el foco sobre las costumbres del poder, y Lucientes, espectáculo que, partiendo de la obra de Goya y del teatro de Brecht, elaboró un homenaje a los desaparecidos de la última dictadura. En estos días, el grupo acaba de reestrenar Crónicas de un comediante, versión de una obra que Santos Iñurrieta montó en Mar del Plata junto al actor Esteban Padín, que se hizo merecedora de los Premios Estrella de Mar 2007 a Director y Mejor Espectáculo Marplatense.
En esta oportunidad es el mismo Santos, también autor del texto, quien interpreta a este comediante conflictuado, en el Centro Cultural de la Cooperación (Corrientes 1543). Se trata de un personaje de múltiples facetas, una extraña mezcla de Chaplin, José Marrone y Alberto Olmedo. Encerrado en los límites de su casa, el cómico monologa acerca de su propia condición de artista, por momentos transformado en un brillante conferencista que dicta al público una serie de clases magistrales acerca de temas ligados al devenir de la humanidad. ¿Cuál es el sentido del contradictorio comportamiento de este personaje? A Santos Iñurrieta le interesa subrayar la relación entre la historia y la producción artística: “Son tan fuertes las contradicciones históricas que sufre este personaje – explica Santos en una entrevista con Página/12– que intenta encontrar una verdad que las resuelva. Pero, finalmente, asume el conflicto que estas contradicciones le plantean sin quedarse encerrado en cuatro paredes”, resume.
–¿Es una forma de romper con una actitud solipsista?
–Es que alguien puede ser el mejor artista del mundo, pero si no dialoga con la sociedad, con el presente y con la historia, va a terminar encerrado en el living de su casa, actuando como en una forma de regodeo personal. Por eso este comediante toma los temas que desarrolla en su discurso: el nacimiento de las sociedades, las etapas del arte y la creación de las vanguardias. Todo puesto en un marco histórico, porque el arte va de la mano de la historia. Dialogando entre sí en una dialéctica permanente.
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