Luis Cano


Con lógica propia

Dirige la Maestría en Dramaturgia en el IUNA, presenta allí una obra, y prepara otra para el Complejo Teatral.

En los ochenta Luis Cano trabajaba en el teatro La Campana -actualmente Del Pueblo- y el dramaturgo Osvaldo Dragún le pidió que pasara en computadora los primeros bocetos de La balada del pobre Villon. Recuerda Cano que aquel fue uno de los encuentros claves que signaron su recorrido en el teatro. "No estudie dramaturgia -dice- y en los noventa me impuse escribir un texto por mes. No recomiendo en absoluto ese método, pero aprendí mucho".

Cano -autor de Socavón, El paciente- estrenará en julio Coquetos carnales (la Bufera) en el Complejo Teatral de Buenos Aires. Un texto con varios años y reescrituras, que pertenece a una etapa en su producción dramatúrgica en la que "las máquinas dramáticas se me descalibraron por completo -dice-. Es una etapa que me llega hasta ahora y tiene que ver con la perplejidad respecto de la demanda que hay sobre un texto escrito para entenderlo como dramático."

Dirige la Maestría en Dramaturgia en el IUNA (Instituto Universitario Nacional del Arte) y el jueves pondrá en escena, junto a un grupo de actores de esa institución, la obra Mecanismo del cortejo. Este espectáculo forma parte del proyecto de graduación de un grupo alumnos de la carrera de Actuación.

La obra, por una parte, funciona como cierre de la carrera y también como tesis de los alumnos. Esta metodología suplantó a las residencias del IUNA, por el que han pasado, entre otros directores, Daniel Veronese, con Open House; y Ciro Zorzoli, con Alguien de algún modo. "Con las residencias, el director podía imprimir su estilo sobre el trabajo -explica Cano-. Ahora, en cambio, tenemos que buscar una poética propia que no es la del director convocado. En Mecanismos del cortejo planteamos que la obra no avance por la anécdota, sino

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