Kamuflash, Nocturna y Falsa escuadra
Nota del 5 de febrero
La arena del tercer mileño
Tres espectáculos de la cartelera porteña se estructuran sobre la base del Nuevo Circo y la acrobacia: "Kamuflash", "Nocturna" y "Falsa escuadra". Aquí, sus hacedores cuentan la génesis de esos trabajos y los avances del género. Y además, se anuncian algunas de las obras que se avecinan.
Ya no hay carpas de colores ni animales que hacen gracias, o payasos con pelucas de colores y narices coloradas. Ya no hay un presentador que hilvane, con voz estridente, una serie de números, que van a realizar sus acróbatas estrellas. Ya no está más ese olor a circo ambulante, con la mística del carromato que iba de pueblo en pueblo por el mundo.
El escenario cambió. Hoy lo principal parece ser transmitir emociones, más allá de mostrar proezas humanas. Y el público acompañó el cambio, porque dejó de ser un espectador pasivo y aceptó ser parte del show. La mezcla de disciplinas se puso a la cabeza, como bandera de este "Nuevo Circo".
El cambio ya era palpable en aquel teatro físico que impuso en los '80 la Organización Negra, de donde surgió el emblemático De la Guarda, devenido en los actuales Fuerza Bruta y Ojalá!. Allí la frontera entre público y artista se diluía y todos tenían que involucrarse como parte del show, al fragor del agua.
Claro que el Cirque du Soleil, cita ineludible, renovó el circo en una escala internacional. Allá por 1984, su creador, Guy Laliberté, un acordeonista callejero, comenzó con un fenómeno centrado en la mezcla de las artes circenses con el teatro, la danza y lo audiovisual. Sus shows no sólo muestran destrezas sino que intentan transmitir emociones.
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