El fantasma de la Opera


Nota del 15 de marzo

El fantasma de la Opera: llega el musical más esperado

Harold Prince, el director estrella de Broadway, anticipa cómo será esta megaproducción que se estrenará el jueves, en el Opera, con elenco local y con tres intérpretes para el fantasma

Cuando en 1984, el compositor Andrew Lloyd Webber y el megaproductor Cameron Mackintosh pensaban en darle forma a una nueva versión de El fantasma de la Opera, no tenían idea de que iban a cambiar para siempre la historia del teatro musical. Por fin, y luego de tres intentos frustrados de estrenarla desde 1989, Buenos Aires podrá ver esta obra determinante del género, desde el jueves, en el Opera.

En un principio, Lloyd Webber quería darle una impronta similar a The Rocky Horror Show, pero pronto se dieron cuenta de que la historia de Gaston Leroux no debía fluctuar ni por la sátira ni por el terror, sino por el romanticismo. Inmediatamente, se sumaron a la idea el letrista Richard Stilgoe, el director Harold Prince, la diseñadora Maria Björnson y el libretista Charles Hart. Así fue como el 9 de octubre de 1986, en el Her Majesty´s Theatre, de Londres, subió a escena El fantasma de la Opera. El 26 de enero de 1988 se estrenó en Nueva York, donde aún continúa, además de batir un récord por ser el espectáculo de mayor permanencia en escena en Broadway. ¿Por qué esta obra redefinió al teatro musical? Porque reafirma el estilo impuesto por Lloyd Webber mismo de obra enteramente cantada, por su exquisita partitura que la acerca a una forma de ópera popular y por su impresionante despliegue visual, hasta el momento de su estreno, de una envergadura inusual.

El debut porteño iba a ser en 2008, aunque se postergó para este año, que resultó más difícil en materia económica. Pero uno nunca va a comprender bien a los empresarios teatrales. No se conoce muy bien la cifra invertida, aunque es una suma multimillonaria que será un desafío recuperar. Pero aunque las entradas fluctúan entre los 290 y los 70 pesos, desde hace tres semanas, hay una casi permanente larga cola de espectadores comprando boletos.

El año pasado se especulaba sobre si el director original, Harold Prince, vendría a dirigir la versión argentina. Es un asiduo visitante turístico desde que llegó por primera vez, en 1989, con la idea de montar El fantasma de la Opera , pero no encontró ninguna sala que reúna las características necesarias para la puesta. También vino a dirigir una ópera y El beso de la mujer araña. Asimismo, siempre estuvo vinculado al mundo del musical criollo, ya que fue representante mundial de Nacha Guevara durante su exilio y dirigió a Valeria Lynch en el montaje mexicano de Evita .

Harold Prince es uno de los creadores del llamado "teatro musical conceptual", una forma de concepción escénica que parte de una idea o un tronco argumental y sobre eso trabajan en forma mancomunada todos los creadores. Entre sus obras maestras como director figuran Cabaret, El violinista en el tejado, Company, Evita, Sweeney Todd y El beso de la mujer araña .

Pero el gran Harold no vino. Tenía un cumpleaños. Aunque, como suele suceder en estos casos, envió a un representante. En este caso, Arthur Masella. No es desacertado plantearse, como espectador, si este sistema realmente funciona. Algunos hablan de "mcdonalización" del teatro. Pero a los resultados nos rendimos. Numerosos musicales se han estrenado en Buenos Aires con este sistema ( Yo y mi chica, Cats, El beso..., La Bella y la Bestia, Los miserables, Chicago, Sweet Charity , entre otras) y dejaron sentado que este mecanismo de relojería funciona, y muy bien.

En comunicación telefónica, Harold Prince explicó algo de su trabajo a distancia para una de sus "ciudades favoritas en el mundo", según dijo.

-Hace más de diez años, vino con la idea de montar El fantasma... y no se dieron las condiciones. ¿Eso hace especial este montaje?

-Sí, claro. Me frustré mucho la primera vez que no pude hacerlo, debido a la ausencia de una locación. Pero ahora tengo un teatro excelente. Estoy muy entusiasmado. Lo triste es que me voy a perder el estreno por otros compromisos que asumí. Me dijo Arthur Masella que las cosas allí funcionan extremadamente bien. Tengo ganas de ir más adelante, porque cualquier excusa que tenga para viajar a Buenos Aires la aprovecho. Es una ciudad maravillosa y fantástica, y además tengo muchos amigos allí.

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