Adhemar Bianchi: Venimos de muy lejos

Una vieja historia de inmigrantes
Como parte de la celebración por los 25 años de la agrupación artística de vecinos de La Boca, volverá a subir a escena la entrañable pieza que rescata la vida en los conventillos. Su director, Adhemar Bianchi, habla del pasado y el presente de esta experiencia comunitaria.
La Boca es uno de los barrios porteños que todavía mantiene rasgos identitarios, esas marcas en el orillo que señalan una procedencia: la Bombonera, persianas de negocios pintadas con los colores del club, Caminito, y podría agregarse al Grupo de Teatro Catalinas Sur. Nacido de la cooperadora del colegio del barrio Catalinas hace ya un cuarto de siglo, su identificación con el barrio y sus tradiciones es muy fuerte. “Nosotros queremos a La Boca, somos de acá”, resalta Adhemar Bianchi, director del grupo. “Es muy especial: además de ser uno de los lugares en los que el arte popular estuvo expresado desde fines del siglo XIX, ha sido siempre un lugar de inmigración. Entonces es un mundo que vive en la calle. Y nosotros nos sentimos parte de La Boca”, se enorgullece. Y para celebrar estos 25 años reponen en el Teatro de la Ribera (Pedro de Mendoza 1821) los sábados a las 21 Venimos de muy lejos, una obra estrenada en 1990 que recupera la convivencia en los conventillos de finales de siglo XIX y principios del XX de aquel aquelarre inmigratorio que pobló nuestro país.
–¿Por qué eligieron Venimos de muy lejos para celebrar estos veinticinco años?
–Para nosotros el Teatro de la Ribera y el IFT fueron las primeras salas en las que trabajamos. Y La Ribera es una sala en nuestro barrio y un lugar donde habían llegado y trabajado casi todos los viejos antepasados de la gente de La Boca. Llegaban al Hotel de los Inmigrantes, que es donde ahora está la Dirección de Migración. Entonces, un poco reproducimos la historia de los inmigrantes, que llegaban en los barcos, y muchas de esas historias son contadas por nuestra propia gente, los integrantes del elenco se las escucharon a sus abuelos... fue una cosa muy interesante y muy afectiva para nosotros hacerlo en Vuelta de Rocha. Y ahora que el Complejo Buenos Aires nos dio la sala por estos dos meses, cuando nos preguntamos qué haríamos, decidimos Venimos... y el Parque Japonés. Y también con invitados (ver recuadro). Con nuestros amigos festejamos haciendo teatro para la comunidad en La Boca. Ahí estamos, viendo cómo nos acomodamos en casa ajena, del Estado, que tiene sus reglas y hay que contemporizar.
El traslado al Teatro de la Ribera se debe a que el grupo está refaccionando el Galpón de Catalinas, su “casa”, que compraron en 2001 y al que esperan volver a mitad de año. “El Galpón es nuestra plaza techada, aunque ahora si lo miramos de techada no tiene nada”, dice Bianchi, y ríe. “El Galpón para nosotros ha sido un paso importante. Además, nos permite hacer talleres, abrirnos a la comunidad, hemos hecho cosas con muchas organizaciones del barrio... es nuestra casa, abierta a los que quieran estar”, invita.
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