Otelo

Nota del 5 de enero
Otelo: si la traición fuera una partitura
Pepe Cibrián Campoy regresa a los escenarios con una versión de Otelo, un musical con melodías de Angel Mahler y el protagónico de Juan Rodó
José Rafael Cibrián tiene una elegancia casi principesca. Sube la pendiente por el pasillo de la alfombra roja de El Nacional desde el proscenio hasta la puerta de la sala. Enfundado en un chal para guarecerse de las calamidades del aire acondicionado, deja lucir algunos anillos de piedras preciosas. En este trayecto lo custodia Junior, un ovejero alemán que replica los pasos de su amo y lo sigue con destreza por las butacas. Algunos asistentes intentan detenerlo en su ascenso, y él los elude con un ademán de su dedo índice. Como Otelo, el general venerado por sus soldados, Cibrián, director y emblema del musical argentino, se despoja de aquel halo infranqueable y se convierte en Pepe cuando habla de su dolor, y su trono se transforma en una butaca más. "Esta obra tiene mucha luz porque coincide con una depresión espantosa que casi me cuesta la vida", confiesa. El jueves estrenará Otelo , otra creación en conjunto con Angel Mahler, con quien ya lleva 26 años sobre los escenarios.
En la sala se respira entusiasmo. Pronto llegarán los trajes que diseñó René Diviú para los 80 actores. Mahler le dice a "don Osvaldo", su hermano, encargado de la isla de sonido, que baje el volumen, pues en la próxima pasada quiere sentir el color de las voces de modo más nítido. A Juan Rodó le colocan el micrófono, y un asistente le ajusta aún más el velcro que sostiene el aparato sobre su esternón. Mientras tanto, otro colaborador se ensaña con una banda transparente en su frente para disimular el inalámbrico. Rodó, delineado y maquillado como moro, hace un gesto de malestar y confiesa que no duele tanto colocarse la cinta adhesiva, pero sí retirarla.
Mahler aún debe retocar detalles de la partitura. El músico se siente seguro y confiesa que compuso una partitura original, tras haber sorteado la sombra de dos óperas precedentes de Otelo , la de Giuseppe Verdi y la de Gioacchino Rossini.
En aquel enjambre de bailarines, músicos, cantantes y asistentes, a pocos días del estreno, Cibrián no padece estrés. "Eso es para los desprolijos, yo conocía desde hace mucho cuál era la fecha del debut, así que llegamos holgados de tiempo." Aunque lamenta que aquella disciplina sea la culpable de las respuestas que adeuda en su correo electrónico desde que inauguró su propio blog .
Más en La Nación
Otelo. De José Cibrián Campoy y Angel Mahler.
El Nacional. Corrientes 968 (4326-4218). Desde este jueves, de miércoles a viernes, a las 20.30; sábados, a las 18 y a las 21.30; domingos, a las 20. Entradas desde 60 pesos.
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