Bendito... Total
Nota del 31 de diciembre
En el registro de la Tota Santillán
Aprovecha su momento, canta y baila, bien acompañado por Waldo, Marcelo Iripino y las hermanas griegas Xipolitakis.
Mar del Plata en el verano es una plaza teatral única. En la cartelera conviven nombres de figuras consagradas, famosos y aventureros. Y títulos variados. Bendito... Total es uno de ellos y la Tota Santillán es quien encabeza el espectáculo. En el teatro La Campana, el hombre que tuvo como una de sus cartas de presentación su amistad con Rodrigo Bueno (a quien rinde un homenaje en el show), que alcanzó popularidad en ShowMatch y que protagonizó escándalos mediáticos con sus problemas sentimentales está aquí, al frente de Bendito... Total .
Y si bien la sala en la que se presenta es pequeña, logra llenarla. Dos pantallas a los costados del escenario proyectan imágenes, gags y letreros; el sonido es potente (aunque con algunos problemas técnicos), el elenco es bastante numeroso. Si bien podría decirse que es una puesta más bien modesta (con mucho playback, que ni intentan disimular), es completa. Un espectáculo con humoristas, bailarines, cantantes y vedettes. Participa el público, hay sketches, cuadros musicales e imitaciones. La Tota tiene un público que lo sigue, va para verlo a él, desde jóvenes hasta gente mayor. Nadie se ruboriza por el bombardeo de referencias al sexo que se hacen fundamentalmente al comienzo, ni por el vocabulario que emplean. Quien va a ver el espectáculo sabe que pese a que los afiches muestran a todo el elenco con hábitos, no se trata de una obra que promueva precisamente la santidad.
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