Tina Serrano De vuelta de todo Se va a Carlos Paz con la obra “Jardín de otoño”. Hija de Enrique Serrano, evita los lugares comunes del ambiente. Mi papá, Enrique Serrano, fue un actor de circo criollo. Y cuando uno nace en el lugar, después no tiene dónde arribar. Empecé de extra en el San Martín porque mi viejo decía que para ser domador del circo había que barrer muy bien la jaula del león. Venía de una tradición así. El actor se iba haciendo con el tiempo. No es lo que pasa ahora. Ahora, la experiencia te sirve, en el mejor de los casos, para acompañar a los más jóvenes. Hoy nos sacamos la foto para la marquesina y después empezamos los ensayos. Mi padre murió en 1964. La enfermedad de mi padre duró mucho tiempo. Y cuando mi padre muere, ahí empieza mi carrera. Es que estudiaba arquitectura y se terminó todo. Mi madre tardó mucho en cobrar la pensión, quedamos sin dinero prácticamente. Yo estaba trabajando, hacía un papel con cuatro bocadillos con Cibrián y Campoy en el teatro Odeó...
El adiós a Andrea Gilmour Andrea Gilmour falleció días atrás a los 48 años, víctima de una enfermedad. Actriz de teatro y televisión, en el último tiempo acompañaba a su pareja, el productor Raúl Padovani (Música en libertad), en sus giras por España. Fue en un escenario, el de Llave para dos, en el que conoció a su gran amor, en 1996. Gilmour actuó también en El último argentino virgen, con Tristán. En la pantalla chica se lució en La estación de Landriscina, como la hija del cómico, en Jardín azul y en Cebollitas. Junto con Marisa Carreras se encargaba de dirigir y transmitirles su energía a Las Boquitas, las porristas del club xeneize. "Es una tragedia. Murió muy joven una persona tan solidaria y tan hermosa", dijo Padovani. Fuente: La Nación
“Se trata de discutir con el clásico, faltarle el respeto” Raúl Baroni, Lorena Romanin y José Maldonado explican el modo en que desmontaron los textos de Federico García Lorca, Eurípides y Shakespeare para alimentar una escena teatral que se corre de lo establecido, sin caer en la transgresión vaciada de sentido. Hombres desnudos que materializan las fantasías de las hijas de Bernarda Alba, un Romeo inexistente que abre paso a dos Julietas, la tragedia de Medea en formato cabaret y con estética pop. Ir hacia atrás para mirar el ahora. Y más que eso: que la metamorfosis del clásico sea irreverente y la mirada, provocadora. Esa pareciera ser la consigna que coincide en aquellos tres ejemplos, extraídos de la actual cartelera alternativa porteña. Sus títulos son Bernarda Alba al desnudo, de Raúl Baroni y Germán Akis; Julieta y Julieta, de Lorena Romanin; y Estúpidamente Medea, tragedia cabaret, de José Maldonado e Isabel Crubellier. ¿Por qué la “falta de respeto” a tres de los textos que ...
Comentarios