Teatro por la Identidad

“En Argentina pudimos ver cómo y cuánto une el dolor”
Impulsados por Abuelas de Plaza de Mayo, se presentan en el Cervantes cinco espectáculos creados en Madrid y Barcelona. Aparecen aquí otras historias: la de los niños exiliados o entregados sin aclaración de su identidad en tiempos de la Guerra Civil.
El ciclo internacional de Teatro por la Identidad –que seguirá ocupando las tres salas del Teatro Nacional Cervantes hasta el domingo 30– es una muestra más de la importancia de la actividad artística al momento de sensibilizar y despertar conciencia sobre tareas tan delicadas como la recuperación de los niños arrebatados a sus padres durante la última dictadura militar argentina y, en el caso de España, de los niños exiliados o entregados sin aclaración de su identidad en tiempos de la Guerra Civil. En esta octava edición de los ciclos de TxI, impulsados todos por Abuelas de Plaza de Mayo, se presentan cinco espectáculos creados en Madrid y Barcelona. En diálogo con los integrantes de tres de éstos, El nombre, Alguien y Mi día más bonito (sobre los niños del exilio republicano) quedó plasmado el valor que le otorgan a la memoria histórica, cuyo rescate impulsan con estos estrenos. Experiencia que implica vencer la resistencia a revisar el pasado, tanto de las instituciones como de la sociedad en general.
Sobre este punto, un dato bien actual es la polémica que ha desatado en España la ley de la memoria histórica, cuyo fin es rehabilitar a las víctimas de la Guerra Civil (1936-1939) y del régimen de Francisco Franco (1939-1975). Como apunta Fernando Griffell –actor y director argentino establecido en Barcelona desde mediados de los ’70, y desde 1980 director del centro de formación e investigación teatral La Casona, que trajo al Cervantes El nombre, de Griselda Gambaro, y Alguien, de Gabriel Jacovkis–, esa resistencia tuvo un temprano aliado en el Pacto de la Moncloa (1977), considerado modelo de transición del franquismo a la democracia: “En algunos aspectos el Pacto posibilitó la transformación política, pero en otros tapó la verdadera historia. Y ahora salen los fantasmas: hay mucha gente que no sabe dónde están sus muertos”, sintetiza Griffell, en rueda con los compañeros de los tres elencos españoles.
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