Sergio Boris

Nota del 05 de noviembre
Sergio Boris, en busca de una mirada propia
Es uno de los actores más destacados del off
Después de charlar algo más de una hora con Sergio Boris, se entiende de dónde vienen esos rasgos que atraviesan sus obras, por lo menos en las que él pone firma en texto y dirección. Por momentos, un tono críptico y oscuro se choca de frente con el absurdo más llano, lo que resulta en un humor raro, casi roto por la melancolía. Un poco de todo eso se descubre en este actor cuando se lo escucha narrar cierto recorrido por su carrera, una que tuvo un antes y un después hace diez años, cuando Ricardo Bartís -su maestro- lo convocó para ponerle el cuerpo (junto con Luis Machín y Alejandro Catalán, entre otros) a El pecado que no se puede nombrar .
"Ese trabajo fue muy importante y marcó todo lo que siguió, por lo que estaba en juego desde lo teatral, por las giras, por todo lo que pasó en esos viajes en los que era sumamente placentero hablar de teatro", recuerda Boris con no poca melancolía. Sucede que en junio pasado estuvo junto con Machín y Carlos Defeo haciendo La pesca -último trabajo de Bartís-, en el Festival de Avignon, el mismo encuentro con el que empezó todo hace diez años: "Estamos grandes", dice, y sonríe.
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