Malena Solda

Nota del 14 de octubre
“Sin la parte lúdica, no concibo la carrera de actriz”
A los 31 años, acredita una sólida carrera artística. Reivindica la telenovela como género, pero admite que es el teatro la disciplina que la conecta con su “esencia vocacional”. Y dice que le falta mucho, todavía, para ser una actriz reconocida.
Malena Solda llega a la entrevista con Páginai12 con la naturalidad y la simpleza propias de una adolescente. La desgarbada postura al caminar, su jean gastado y la escotada musculosa negra no desentonan para nada con el rostro angelical que se ilumina bajo el sol del mediodía. El colorido paquete de caramelos a medio comer que lleva en su mano y ofrece, apenas arriba a la mesita al aire libre de Gargantúa, refuerza la percepción. Sin embargo, esa imagen adolescente se desvanece cuando comienza la charla, en la que la actriz de 31 años demuestra que tiene bien claro por qué se decidió a ser actriz, del mismo modo que sabe lo que quiere. Una seguridad que traslada en cada uno de los proyectos artísticos que emprende, con interpretaciones tan eclécticas como consistentes. ¿Qué tiene esta mujer que pasa con total naturalidad de la telenovela a Teatro x la identidad, de los unitarios al cine, que estuvo a punto de ser una chica Bond y que en medio de la filmación de la película que Francis Ford Coppola vino a rodar a Argentina decidió plantar la producción e irse a un ensayo del Teatro San Martín?
Para aquellos que aún no asocian su apellido con su rostro, basta decir que es la joven actriz que se destaca por dos características, una profesional y otra física, que la vuelven única. En el aspecto profesional, Solda es uno de los más promisorios valores de la escena local; pese a su juventud ha trabajado en infinidad de ciclos televisivos, obras de teatro y trabajos cinematográficos. Yendo a lo visual, en su físico sobresale el lunar que tiene arriba del labio como carta de presentación que se fija en la memoria de quien la observa. Una actriz que acaba de sumarse al elenco de Don Juan y su bella dama, la telenovela que Telefé emite de lunes a viernes a las 14, interpretando a la abogada que llega a la vida de Juan (Joaquín Furriel) para algo más que ser la representante legal en el juicio que se lleva a cabo por la misteriosa muerte de su madre.
–¿Qué le atrajo del proyecto? ¿Las ganas de volver a la TV, el personaje, la historia?
–Llegué a la novela, en realidad, por Joaquín (Furriel), que es un gran amigo y con quien había trabajado en Jesús el heredero y Soy gitano. Charlando de nuestras vidas me contó que la novela iba a seguir un tiempo más y que para reforzar la historia iba a entrar un personaje, y me preguntó si no me gustaría interpretarlo. Y como le dije que sí, habló con los productores y propuso mi nombre.
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