La nona

Una versión de La nona con precisión escénica
El grotesco de Roberto Cossa se muda a Villa Urquiza
Tal vez el impacto más grato que produce esta nueva experiencia escénica de La nona , de Roberto "Tito" Cossa, a esta altura un clásico de la literatura dramática argentina, es comprobar la absoluta lozanía del texto, el vigor que conserva a más de treinta años de su aparición. Como se recordará, la obra fue estrenada el 12 de agosto de 1977 en el teatro Lasalle, con dirección de Carlos Gorostiza.
No es poco mérito en un período donde el fuerte cambio de los códigos culturales y estéticos ha herido de muerte la vigencia de piezas que tres, cuatro o cinco décadas atrás -lo que no es mucho en el tiempo histórico- parecían estupendas y hoy son difíciles de aceptar. Y no por adhesión a ciertas modas de aniquilación de todo lo que provenga del pasado, sino porque realmente han envejecido.
El libro de Cossa está allí, sin embargo, pleno, con esa contundencia admirable que surge de sus diálogos desopilantes, de su ritmo inconfundible. Y de esa atmósfera tan extraña, entre cómica y trágica, definitivamente desoladora al final, que provee el grotesco y, en este caso singular, su personaje central. Nada que se haya dicho ya sobre el valor teatral de este texto, el más universal y representado de Cossa en el mundo, va ser repetido aquí, salvo que en manos de grandes actores puede lucir hasta lo excelso.
Es lo que ocurrió en el montaje original (trabajaban, entre otros Ulises Dumont, Luis Brandoni, Javier Portales, Márgara Alonso, entre otros) o luego en la recreación cinematográfica que hizo Héctor Olivera, con Pepe Soriano, Juan Carlos Altavista, Osvaldo Terranova, Eva Franco y Guillermo Battaglia.
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Complejo Cultural Cine Teatro 25 de Mayo, Triunvirato 4444, Villa Urquiza.
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