Hombre

Un sombrío vistazo a la niñez
Interesante creación colectiva en Calibán
Un ingenuo juego de niños se dispara hacia cuestiones que asombran. Son cinco criaturas que asoman, como perdidas, compartiendo la inventiva de un momento. Todos se adhieren, pero van descubriendo cierto goce cuando encuentran la posibilidad de ser guías de esos juegos; buscan imponerse al otro, marcar el tiempo de duración de las acciones o, en último caso, sacar de una galera, signada por un fuerte componente histórico-social, alguna posibilidad para dar comienzo, acaso, a un nuevo entretenimiento.
Estos niños, por momentos, parecen mayores en situación de indigencia o enfermos mentales en riesgo. Sus conductas y sus intenciones se han tornado tan desaforadas que poco espacio queda para verlos como pequeños tiernos, bellos, simpáticos o piadosos.
La experiencia que dirige Sandra Fiorito y que desarrolla, a partir de improvisaciones de los intérpretes, con la participación en textos de Norman Briski, carga las tintas sobre la desesperación de ser en situaciones siempre de extrema tensión. Una impronta que ya en la niñez parece comenzar a desarrollarse y cuyos resultados, en la mayoría de edad, es mejor no imaginar. O tal vez no tanto, porque la realidad actual es muy determinante en ese sentido, cuando miramos a los adultos.
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En Calibán (México 1428). Domingos, a las 18. Duración: 60 minutos.
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