Dios lo confunde todo

Reflexiones filosóficas sobre la existencia
Una puesta despojada con dos buenos actores
Dos personas entran al escenario, él vestido con un pijama, ella con una malla blanca que le ciñe el cuerpo y un pequeño tutú. Una vez allí deciden voluntariamente encerrarse dentro de un cuadrado de tiza en el que comenzarán una convivencia obligatoria y un intento de comunicación que fracasará casi siempre, salvo por algunos paréntesis en los que se permiten ciertos gestos de ternura o comprensión.
A través de veintidós cuadros mínimos, el hombre y la mujer se cuentan distintas experiencias, que comienzan con la creación del mundo y concluyen con la ilusión de que el fin de los tiempos tal vez pueda develar si la existencia es un agradable sueño o una atroz pesadilla. Y que, entretanto, sólo nos cabe a los humanos disfrutar de la belleza, que es la única verdad del universo.
Entre uno y otro polo, las historias que se cuentan están presididas por la marca de lo fragmentario, aparecen, suscitan reflexiones y se desvanecen, sin conexión de unas con otras, aunque trasminadas por la idea de que la vida ha perdido su sentido y todos los caminos por encontrarlo llevan al fracaso. Todo eso construido en un cuidado lenguaje poético, cuya mayor debilidad es a menudo la excesiva pretensión filosófica.
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Domingos, a las 20.30, en Apacheta, Pasco 620. Duración: 45 minutos.
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