Carlos Belloso y Enrique Federman: The Pillowman


“El ser humano siempre puede ser peor”

La pieza de Martin McDonagh transcurre en un país no identificado del Este, escenario arquetípico ideal para una historia de opresión, pero donde también tallan la religión, la eutanasia, la violencia familiar y el uso de los medios.

Escrita por el irlandés Martin McDonagh, varias veces premiada –obtuvo el Lawrence Olivier, el Drama Critic Circle Award a la mejor obra extranjera y varias nominaciones a los Tony–, The Pillowman (El hombre almohada) fue estrenada en 2003 en el Royal Nacional Theatre de Londres para sumarse luego al circuito de Broadway, protagonizada por Jeff Goldblum y Billy Crudrup. Interpretada por Pablo Echarri, Carlos Belloso, Carlos Santamaría y Vando Villamil, bajo la dirección de Enrique Federman, la obra sube a escena hoy en el teatro Lola Membrives (Corrientes 1280). La historia sucede en los ’70, en un país totalitario supuestamente ubicado al este de Europa: así, sobre un fondo de opresión e intransigencia, ocurre la detención de un artista cuestionado. Precisamente, la acción de la obra comienza durante el juicio al joven escritor Katurian (Echarri) y su hermano, el espástico Michal (Belloso), ambos sospechados de estar implicados en una serie de asesinatos a niños, los cuales tienen un asombroso parecido a los que ocurren en sus cuentos de ficción. Este interrogatorio (el detective y el policía son Santamaría y Villamil) da pie al desarrollo de una gran cantidad de historias –narradas, leídas, actuadas y hasta filmadas–, cuya común característica es el humor negro.

En la entrevista con PáginaI12, Belloso y Federman (quienes ya habían trabajado juntos, ver recuadro) conciben a la obra como un mecanismo sin filtro, una obra muy influida por los medios de comunicación, a partir de la cual el propio espectador tiene que elaborar una mirada ética. “Si uno la cuenta, se torna insoportable”, afirma el director. “Tal es el grado de humor negro que tiene.” El actor agrega: “La religión, la eutanasia, la violencia familiar; todos los temas están expuestos y desmenuzados a través de un mecanismo dialéctico, pero nunca se dice qué está bien y qué está mal, sino que se plantea el tema del ser humano, que siempre parece que puede ser peor de lo que es...”

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