Juan Pablo Geretto: Como quien oye llover

Unipersonal rosarino
Surgió del under de los años noventa y desembarcó en la televisión de la mano de Marcelo Tinelli, Nicolás Repetto y Jorge Guinzburg. Ahora reconoce que sólo le falta jugar con Susana.
A lo mejor lo vio en Mañanas informales, por Canal 13, con su personaje “la maestra”, o tal vez mucho antes, en el VideoMatch de Telefé. O si seguía a Nicolás Repetto en Circo criollo, por el 9 versión 2005, recordará a “Ana María”. Claro que en el caso de los rosarinos todas estas aclaraciones son innecesarias. Pero en todas las formas, para (re)descubrir o para hacerle el aguante, el actor y humorista Juan Pablo Geretto presenta, en el teatro El Cubo, su show Como quien oye llover.
Aunque estrenó en Buenos Aires el espectáculo no es nuevo, ya que estuvo tres años en la cartelera rosarina. El anterior, Solo como una perra, su primer unipersonal, lleva nueve años en escena, ganó premios como el Estrella de Mar 2001 y el Carlos 2002, y continua sin interrupciones de gira por el interior. Algo pasa en el vecindario con Geretto: en la Feria del Humor 2007, realizada en el Monumento a la Bandera, reunió a 18 mil espectadores. ¿La razón? Cuestión de empatía. “Para mí –define–, no hay humor sin identificación.”
Solo como una perra surgió como espectáculo para pubs. “En los 90, la crisis en Rosario hizo que los teatros y bares estuvieran deshabitados; entonces, para convocar gente, empezaron a buscar alternativas, a abrirse más y así se fue rearmando la cultura del café-concert. En el bar Berlín se formó la resistencia más grande. Yo actuaba con unos amigos, y una noche alguien faltó y tuve que salir solo con mis personajes. Así nació Solo como una perra, un espectáculo con muy buena estrella –a pesar mío, debo reconocer–, porque yo pasé por muchas, pero al show siempre le fue bien”, dice Geretto, de 34 años.
A la experiencia en bares le siguió el emprendimiento propio con amigo chef: un restaurante llamado La Traición de Rita Hayworth (por supuesto, en homenaje a Puig). “Convivían señoras de tapado con pendejos de bermudas, y lo mejor era que todos se reían de lo mismo. Duró cinco años, hasta que cada uno tomó su ruta”, cuenta. La de Geretto empezó en Gálvez, un pueblo a 120 kilómetros al norte de Rosario, adonde emigró, como tantos, a los 17 años. Hasta que probó con Buenos Aires, la televisión y, ahora, el teatro: “Acá hay una respuesta distinta; van con menos expectativas porque no me conocen. Y está bueno porque terminan eliminando el prejuicio, si es que lo traen, y enseguida se ve que no se ataca a nadie ni se pone a nadie en situación incómoda. Quiero que la gente se sienta segura y creo que lo logro, me dan un voto de confianza”.
En Crítica de la Argentina - 21/06/08
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