Gregorio de Laferrère
El creador de la inmortal María Barranco
Entre los actos de conmemoración del centenario del Maipo, desde el 7 de julio próximo se desarrollará un ciclo de revisión del teatro argentino, a través de sus obras más representativas en el siglo XX. La primera será, con toda justicia, Las de Barranco , de Gregorio de Laferrère, estrenada en el Moderno el 24 de abril de 1908 y considerada una pieza maestra en el desarrollo de la dramaturgia local. Tal vez si Laferrère hubiera nacido y escrito en la patria de su padre -Alfonso de Laferrère, un inmigrante francés que prosperó en los años de oro de la Argentina-, su protagonista inmortal, doña María Barranco, tendría hoy el prestigio mundial de la Célimène de El misántropo, de Molière.
¿Por qué no? Tanta humanidad, tanta verdad artística tiene doña María como esa criatura de la Francia del siglo XVII. Como ella, trasciende a los años y se instala en el imaginario de los arquetipos reiterados en todo tiempo y lugar. Hubo doñas Marías en los imperios antiguos y las habrá en las galaxias del futuro, mientras la especie humana siga respondiendo a su patrón biológico ancestral. Y, a la vez, es tan profundamente criolla, porteña y argentina como para ser simultáneamente rechazada y compadecida por sus compatriotas. La reconocemos como nuestro prójimo y advertimos, no sin el espanto de que habló Borges, que su drama existencial (casi una tragedia) sigue teniendo vigencia aquí, un siglo después.
En La Nación - 21/06/08
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