Oscar Araiz
Desde Tucumán: “La danza es un teatro”
El coréografo Oscar Araiz contó detalles de la superproducción “Sueño de una noche de verano” , que contará con la participación de más de 160 personas y se estrenará el viernes.
“La danza es un teatro, en todas sus formas y estilos”. La definición categórica de Oscar Aráiz responde la pregunta acerca de por qué utiliza bailarines para la puesta teatral de “Sueño de una noche de verano”. La famosa comedia de enredos de Shakespeare se estrenará el viernes a las 22 en el teatro San Martín, y tendrá como protagonistas a las voces femeninas del Coro Estable, la Orquesta Estable y los elencos del Ballet Estable y del Contemporáneo de la Provincia, bajo la batuta de Roberto Buffo.
Aráiz, uno de los coreógrafos más destacados del país, cree que la discusión sobre danza-teatro no responde más que a la necesidad de “etiquetar para poder entender”; “porque se encasilla desde lo racional, y no se entiende que en el teatro uno se apropia de las obras a través de las emociones y de los sentimientos, donde no todo pasa por el filtro de la razón”, asegura. Desde ya, si la danza es teatro, el coreógrafo es un director; y, entonces, las exigencias planteadas a los intérpretes son mucho mayores, ya que deben poder bailar y actuar. “Creo que en la formación de la danza clásica muchas veces se olvidan de estos problemas”, dijo.
En La Gaceta
El coréografo Oscar Araiz contó detalles de la superproducción “Sueño de una noche de verano” , que contará con la participación de más de 160 personas y se estrenará el viernes.
“La danza es un teatro, en todas sus formas y estilos”. La definición categórica de Oscar Aráiz responde la pregunta acerca de por qué utiliza bailarines para la puesta teatral de “Sueño de una noche de verano”. La famosa comedia de enredos de Shakespeare se estrenará el viernes a las 22 en el teatro San Martín, y tendrá como protagonistas a las voces femeninas del Coro Estable, la Orquesta Estable y los elencos del Ballet Estable y del Contemporáneo de la Provincia, bajo la batuta de Roberto Buffo.
Aráiz, uno de los coreógrafos más destacados del país, cree que la discusión sobre danza-teatro no responde más que a la necesidad de “etiquetar para poder entender”; “porque se encasilla desde lo racional, y no se entiende que en el teatro uno se apropia de las obras a través de las emociones y de los sentimientos, donde no todo pasa por el filtro de la razón”, asegura. Desde ya, si la danza es teatro, el coreógrafo es un director; y, entonces, las exigencias planteadas a los intérpretes son mucho mayores, ya que deben poder bailar y actuar. “Creo que en la formación de la danza clásica muchas veces se olvidan de estos problemas”, dijo.
En La Gaceta

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