Miembro del jurado
Un llamado y la tensa espera de dos desconocidos
Un estreno en el Cervantes que se suma a otras propuestas de teatro de calidad y a un precio accesible. Desde hace unos años, el Teatro Nacional Cervantes, casi de contrabando, tiene en su programación una serie de obras de grandes autores argentinos que son pequeñas joyas teatrales para la Ciudad de Buenos Aires y para el país, ya que muchas de ellas salen de gira por varias ciudades.
Desde hace unos años, el Teatro Nacional Cervantes, casi de contrabando, tiene en su programación una serie de obras de grandes autores argentinos que son pequeñas joyas teatrales para la Ciudad de Buenos Aires y para el país, ya que muchas de ellas salen de gira por varias ciudades. Por sus salas más chicas, la Luisa Vehil y la Orestes Caviglia, que emulan las del circuito alternativo con espacios escénicos más íntimos pasaron El Bululú, de José María Vilches, a cargo de Osqui Guzmán; 4D óptico, de Javier Daulte; y El partener, de Mauricio Kartun, por mencionar algunos ejemplos. A finales de abril, se estrenó Miembro del jurado; de Roberto Perinelli y, sin lugar a dudas, pasará a formar parte de esta lista.
Escrita en el año 1979, la pieza fue recibida con muy buena aceptación por lo polémico e inquietante de su texto. La directora Corina Fiorillo, que anteriormente dirigió Desdichado deleite del destino y Un hombre amable entró a orinar, también del mismo autor, tiene a cargo esta nueva puesta.
Simón, condenado a 15 años de prisión, sale en libertad por buena conducta luego de cumplir nueve años en la cárcel. Un desconocido, Mejía, que lo espera en la calle a la salida, le ofrece un trabajo de parte de un misterioso personaje llamado "el jefe". Luego de aceptar, van juntos a un taller de cerrajería que sirve para cubrir la operación para la cual se lo contactó. En un clima de desconfianza y recelo estos dos personajes esperan la llamada del "jefe" para continuar con los planes. Una habitación casi en penumbra y el calor del mes de febrero, se mezclan con los sonidos de la murga que pasa por enfrente de la morada. El carnaval evoca recuerdos de la infancia en cada uno, de un pasado inocente. El tiempo pasa y para que Simón satisfaga sus deseos insatisfechos durante tantos años, llaman a una prostituta, Ester. Un desenlace inesperado, donde las acciones cometidas en el pasado se hacen presentes para tomar revancha, da un giro a la acción con un final potente e impactante.
Ernesto Claudio y Roberto Vallejos, como Mejía y Simón, respectivamente, logran un trabajo impecable en la construcción de dos desconocidos que tienen que romper la desconfianza original. Por su parte, Silvina Bosco (Ester), que aparece en el escenario casi al final de la obra, en su breve presencia logra un personaje poderoso. La impecable dirección de Corina Fiorillo, conocedora de la obra de Perinelli, hace que los personajes se muevan en el espacio escénico con naturalidad y elegancia. La escenografía, el vestuario y la iluminación forman un conjunto armónico y equilibrado donde ninguno de los recursos sobresale del resto, sin quitar protagonismo a la historia.
Que las salas de teatro oficiales ofrezcan teatro de calidad y a precios accesibles para el público, hace pensar en el importante papel que cumplen en el desarrollo de este arte. Miembro del jurado cumple y supera esta premisa. Muy buena dramaturgia, excelentes actuaciones y temáticas actuales que superan el paso del tiempo hacen que esta obra sea una opción para acercarse sin miedos a este género.
Fuente: Tiempo Argentino
Funciones: viernes y sábados a las 19. Domingos a las 18:30.
Sala: Teatro Nacional Cervantes (Libertad 815)
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