Marta Bianchi: El amante


Marta Bianchi: "La desaparición del deseo es universal y atemporal"

La actriz estrenó, en el Auditorio Losada, El amante, una obra de Harold Pinter que bucea en los secretos de un matrimonio

Marta Bianchi lleva representadas más de cincuenta obras de autores nacionales y extranjeros. Un abanico que va desde Chúmbale , de Oscar Viale; Made in Lanús , de Nelly Fernández Tiscornia; y Los Kaplan , de Roberto Cossa y Ricardo Halac; hasta Lysistrata , de Aristófanes; La Chunga , de Mario Vargas Llosa; o Raíces , de Arnold Wesker (entre otros mojones de una carrera que también incluye cine y televisión). Pero aún con semejante bagaje actoral, Bianchi vive cada nueva experiencia escénica con la convicción de que "aún queda mucho por aprender" (ver recuadro), según dice a horas del debut de El amante , la obra del dramaturgo inglés Harold Pinter, que la actriz, Ernesto Claudio y Pablo Samaja estrenaron anoche, en el Auditorio Losada, dirigidos por Raúl Mereñuk.

Marta Bianchi comienza el diálogo con la nacion refiriéndose a esta obra de Harold Pinter, en la que un matrimonio con un vínculo basado en la honestidad y el amor busca sacudir la rutina de tantos años de relación, a través de respectivos amantes. "La obra habla del deseo -reflexiona Bianchi. El deseo es errático, incontrolable. La educación nos hace reprimirlo. Pero las fantasías están en todos los seres humanos. Entonces, cada pareja maneja las cosas como puede y como le sirven. La obra no tiene una moralina, ni mucho menos. Este es un matrimonio que se ama muchísimo. Hace 30 años que están casados. Y defienden a como dé lugar su matrimonio. Pero bueno, los años traen alguna rutina, bajas de apetito deseado. Y deciden compartir sus fantasías".

- ¿En qué momento entra en juego el amante?

?Ellos encontraron esta fórmula hace mucho tiempo. Pero cuando la obra comienza, esa fórmula de la que prefiero no dar más detalles empieza a perturbar mucho a uno de los dos.

- Y cambian las reglas de juego.

- Uno de ellos intenta cambiarlo. Y el otro defiende esa fórmula que sostiene el matrimonio, y que es lo más importante para mi personaje. Porque ella ama a su marido, tanto como él la ama a ella. No es por comodidad o por conveniencia, sino porque se aman, porque todas esas fantasías en gran parte son para sostener el matrimonio.

- ¿Cómo definirías a tu personaje?

- Es una mujer con claras convicciones acerca de que todo vale para defender su amor y su matrimonio no la institución matrimonio, sino esa pareja que es con el hombre que ella ama. Además, compartiendo esas fantasías, se estimulan. Ellos tienen un mundo donde lo pasan muy bien juntos, y solos. Tienen también una relación de compañeros, y se atienden mutuamente.

- Decías que el tema es el deseo. ¿De alguna manera también lo es la incomunicación?

- Ocurre que uno no puede comunicarlo todo. Por más que uno quiera ser honesto, todo, absolutamente todo, no se comparte. Eso de que te cuento todo, te digo todo lo que siento y pienso, ¡es un engaña pichanga! Es una fantasía que a las mujeres nos encanta, controlar a los hombres. Y que a muchos hombres también les gusta. Yo le pongo el acento al tema de mantener vivo el deseo. Pero también puede haber un tema de incomunicación. Porque la comprensión en una pareja es difícil.

- ¿Qué te sedujo particularmente de la obra?

- Que los textos de Pinter son como una cebolla, uno saca una capa y debajo hay otra cosa. Cuando empezamos a ensayar, tomábamos unidades para ir analizando. Pensábamos "¿qué les está pasando a estos personajes?", "les puede estar pasando tal o cual cosa". Un día tomamos una escena y la hicimos con distintos sentidos, y todos eran posibles con ese texto. El autor quería decir todas esas cosas. Y fueron las que tratamos de sumar. Es lo atractivo de Pinter, que tiene diálogos muy escuetos, pero con unos subtextos magníficos.

- Es un tipo de teatro en el cual pesa más lo no dicho que lo expresado abiertamente, ¿no?

- Exactamente. Los silencios, y también los contenidos de lo que se dice con naturalidad, están cargados de un montón de cosas.

- Desde tu punto de vista, ¿dónde radica la vigencia de esta obra?

- Es una mirada sobre el matrimonio. El tema de la rutina, de la desaparición del deseo por las rutinas, por la vida cotidiana, es universal y atemporal. La necesidad de cómo sostener el deseo en un matrimonio, que es un motor muy importante. Por lo menos es una preocupación. Cada uno lo resuelve como puede. Yo no digo que la fórmula sea ésta. Estoy haciendo una obra que cuenta esto. No digo que los matrimonios tienen que hacer lo que hacen estos personajes, tener un amante para mantener el deseo.

- ¿Y vos qué crees?

?Creo que cada pareja tiene que ser creativa para mantener vivo el deseo a pesar del estrés y de las rutinas cotidianas. Es una tarea de la mujer y del hombre a través de la vida. Algunos lo pueden sostener y otros, no. Por eso las parejas se achanchan, se avejentan o se separan. O tienen una doble moral. Estos personajes no tienen una doble moral.

La actuación y los derechos de la mujer

En los últimos años, Marta Bianchi viene trabajando en teatro ininterrumpidamente. "Se dio así, naturalmente, no hubo alguna razón en especial", dice la actriz: "Toda la vida hice teatro -agrega-. Porque es un espacio importante para el actor, y el contacto directo con el público. Pero también hice mucha televisión, cine, radio. Tuve la suerte de transitar por muchos espacios. No todo el mundo tiene esa posibilidad. Pero sin duda, cuando estás enfocado en un territorio, es como que te ven fuera de foco en otros. Es por épocas, ¿no? Bueno, ésta es la del teatro exclusivamente. Pero estoy abierta a todos los medios. A mí me encanta componer, jugar a ser otro, bien distinto a mí".

- Dada tu experiencia escénica, ¿pensaste en dar clases de actuación?

- Me lo propusieron. Pero no me gusta. Siempre pienso que no tengo nada para enseñar, porque todavía tengo mucho por aprender. Y además, porque como tarea paralela, me dediqué a trabajar por los derechos de las mujeres, el lugar de la mujer dentro de la cultura, para sensibilizar sobre temáticas que nos atraviesan. Y sigo trabajando desde la ONG La Mujer y el Cine, con los concursos de cortos que hacemos cada dos años? Tengo mi familia, mi vida personal. ¡Y tantas cosas uno no puede hacer!

Fuente: La Nación

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