Nayi Awada y Tomás Bradley: Los ciegos
La posibilidad de interpelar al presente La obra de Maurice Maeterlinck, inscripta en la poética del drama simbolista, es una pieza magistral de complejo y exquisito análisis. “No es algo que vas a disfrutar, es una experiencia. No representa, presentifica”, dicen sus directores. Un grupo de ciegos espera en el bosque que vuelva el guía que los acompaña. Están cansados. No lo sabrán, pero les espera un largo tiempo sentados en esas rocas que los protegen de lo desconocido y les da ancla a la realidad que son capaces de percibir. El guía está muerto, ahí, junto a ellos, sólo que no pueden verlo . No va a volver a buscarlos. En la pieza que escribió el célebre Maurice Maeterlinck, y que por estos días ponen en escena los directores Nayi Awada y Tomás Bradley, lo único que les queda a los protagonistas es quedarse juntos y tratar de adivinar qué es lo que lentamente se acerca a la única persona que ve del grupo, pero que no puede hablar: un bebé. Inscripta en la poética del drama...