jueves, 26 de septiembre de 2019

Lorena Romanin: Todo lo posible


“El amor es paradójico, le pedimos demasiado”

Por Hernán Salcedo

Lorena Romanin escribió y dirigió la obra “Todo lo posible”, un acercamiento escénico a los vínculos, en tiempos de revisar conceptos, evitar etiquetas y destruir binarismos. De ritmo ágil y clima juvenil, este espectáculo entretiene desde el primer minuto, despliega un texto delicioso, y combina con maestría instantes de humor y otros de verdadera profundidad dramática.

“Escribo a partir de mis propias realidades -confiesa Romanin-. De cosas que me pregunto o que creo, que vivo y me hacen cuestionar. Para mí esta obra crea un paradigma un poco más moderno para mucha gente. Quizás lo que plantea en relación a esto es una obviedad para una generación más joven. Pero siempre hay que recordar que sigue habiendo gente que está en contra de lo que para mí y para mi gente cercana son libertades incuestionables. Entonces la obra suma reforzando ideas que quiero fortalecer en la sociedad”.

El elenco, de actuaciones sólidas y fluidas, está integrado por Guido Botto Fiora, Salome Boustani, Marco Gianoli y Claudio Mattos. Mientras actúan, ponen en marcha o frenan una plataforma giratoria que ocupa el centro del escenario. Como si fuera la base de una calesita despojada de caballos y aviones, los personajes entran y salen de la escena, son centrifugados en algunos momentos y hasta llegan a pedir a gritos que esa rueda se detenga. Vivir marea. Y amar todavía más. Pero el tiempo no para y sabemos que el piso sobre el que estamos no siempre es tierra firme.

¿Cómo surgió esta obra? ¿Identificás alguna imagen, idea o situación que puedas definir como fundante?

Esta obra está apoyada en un texto mío anterior que se llama “Esa sensación horrible de no haber intentado lo suficiente”. La estrené un 25 de marzo de 2013 y tuve a mi hija el 10 de abril. Apuré muchísimo el terminado del texto porque se acercaba el parto. Y apenas empezamos las funciones dejé de ir. Siempre tuve ganas de retomarlo, profundizarlo, reescribirlo, disfrutarlo.
En 2018 me pidieron materiales para Microteatro y una de las obras que hice fue una parte de ese texto. Ese fue el pie para retomar el proceso pertinente y llegar a una versión larga más acabada. En la primera versión, trabajaba improvisando con actores y también escribía sola.
Pensando en esa etapa, me interesaba mucho lo femenino y lo masculino. La frialdad del personaje de ella en lo vincular. Los lugares en los que nos ponemos para conseguir lo que queremos en las relaciones. Y cómo tomamos decisiones que terminan complicándonos y confundiéndonos más aún.

¿Cómo fue el proceso de escritura? ¿Durante los ensayos o la escribiste antes de ensayar?

El principio de la escritura de la obra fue con los actores. Luego sola. Y cuando la retomé, el año pasado, si bien escribía sola, probaba algunas cosas con los actores.

¿Podés definir un tema principal que sostenga todo el espectáculo? ¿Y algún tema secundario o subordinado a ese tema principal que te parezca importante destacar?

Los temas son los vínculos. El querer del otro más allá de lo que el otro quiera. O querer controlar lo que quiere el o la otra. También habla de los diferentes momentos de las relaciones y de nuestras decisiones.

Partiendo de la idea de que toda escritura es personal y de algún modo tiene elementos de nuestras biografías, ¿qué hay en la obra de tu experiencia, de tu vida?

Bueno, no literal. Sí como la coherencia que tienen los sueños. A veces la relación con el inconsciente no es la controlada, pero que está, está. Por supuesto que hay gestos que puedo ligar a relaciones que tuve. O roles.

¿Dónde pusiste el foco al momento de dirigir al elenco?

En pasarla bien. En divertirnos para poder ponernos creativos. Tengo actores que entienden todo de la actuación y de la vida, te diría. Compartíamos mucho. A veces ensayábamos un rato y charlábamos. Están muy bien aprovechados cada uno en su papel. Creo que es un punto fuerte de la obra. Y como directora le doy mucho valor a que los actores me den material para seguir construyendo. Sola no me gusta.

Al terminar la obra quedan flotando preguntas sobre lo posible de los vínculos, de escuchar el deseo personal, de hasta dónde nos llena el amor y la pareja. ¿Hay alguna verdad? ¿Es posible entregarse a otros o recibir el amor de otros?

Depende en qué momento. El amor es mi motor, claramente. El amor de pareja es mi búsqueda más fundamental, aunque me molesta un poco que sea así. Que tenga tanta atención de mi parte. El amor es paradójico, como lo vivimos. Le pedimos demasiado. Yo me la paso tratando de encontrar ese filo por el que hay que pasar para ganarle.

¿Cuál es tu idea del teatro? ¿Lo pensás en términos de querer provocar reflexiones o preguntas en los demás, o simplemente te nace crear teatro y no te imaginás haciendo otra cosa?

Me nace. Lo disfruto. Disfruto de las relaciones en el teatro. No pienso tanto en el espectador sino en lo que a mí me gusta. En determinadas situaciones he hecho cosas que no me gustan tanto y a la gente le encantan y me genera un vacío horrible. Tampoco me gusta si me encanta a mí y a los demás no, obvio. Un equilibrio. Pero lo mido con lo que me pasa a mí.



Todo lo posible
Elenco: Marco Gianoli, Salome Boustani, Claudio Mattos y Guido Botto Fiora
Diseño de dispositivo escenográfico: Isabel Gual y Facundo Guerreschi
Realización de dispositivo escenográfico: Facundo Guerreschi
Vestuario: Lorena Romanin
Fotografía: Romina Pomponio
Diseño de luces: Diego Becker
Diseño gráfico: Mariana Rovito
Prensa y difusión: Romina Pomponio
Asistencia de dirección: Jimena Morrone
Dramaturgia y dirección: Lorena Romanin
Duración: 50 minutos


Las funciones son los viernes, a las 23, en La Carpintería Teatro -Jean Jaures 858, Abasto, CABA-. Localidades: $350. Entradas a la venta en Alternativa Teatral.

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