miércoles, 1 de marzo de 2017

Karma y yo

Sensible confesión anunciada

Cuando Mía entre a su casa, comprobará que su compañero, Peter, le ha robado todo. Sólo queda una silla, una pecera donde habita un camarón llamado Karma y una carta, pegada a uno de los lados de la pecera, frente a los espectadores. Ese papel pendiente, que cuelga con cinta adhesiva toda la obra hasta la lectura final, presagia desde el inicio lo que vendrá.

Después de 14 años de residencia en México, la argentina Virginia Smith es la protagonista y también autora de Karma y yo, escrito durante su beca en la londinense Royal Academy of Dramatic Arts y estrenado en el festival Camden Fringe, el año pasado. Monólogo que presenta los viernes en el Cultural San Martín como parte del ciclo Una voz (tres unipersonales dirigidos por Dennis Smith). Virginia había trabajado con Dennis en el biodrama Dos hermanos (2013) y había hecho un unipersonal, ¿Pero qué quiere usted de mi? (2012), un texto propio que dirigió el clown mexicano Roam León.

Karma y yo es la "charla" que Mía mantiene con su camarón, mascota que el público casi nunca ve. Es "algo" muy pequeño que está en la pecera (repetimos, en parte tapada por el papel) y al que sólo otorga entidad la interlocutora, que no puede parar de hablar porque el silencio, dice, le trae dificultades gástricas. Vestida de color salmón, a tono con su celular y la silla, Mía pisa el aquí y ahora cuando llama sin éxito a la policía, para volver al refugio fluido de anécdotas contadas al paciente Karma (sí, ese nombre) acerca de su destino de incomunicación y aislamiento.


Al fondo de la escena, el piano de Fernando Losada, presente antes de la entrada del público, acompaña la acción. Esos acordes junto con la luz son los recursos que siguen a la chica por ese espacio en penumbras y rescatan cada uno de los momentos de su relato, el pasado cercano de la vida adulta y el lejano de la infancia; las explicaciones sobre la relación con los otros en el mundo social y la especial conexión con su hermano "mogólico y retardado" en la intimidad familiar.

"Hermano" es la palabra cargada de la obra y cada vez que es disparada, se avanza un paso más hacia el imaginado final. La actriz interpreta a una Mía llena de ansiedad y angustia, pero su voz es un poco monocorde, sin matices para las ironías que su propio discurso exige. Como escritora, Virginia Smith creó un texto minucioso y sensible, donde cada pieza engarza con la otra de manera muy pulida, con gran cuidado de los detalles; sin embargo, el desarrollo resulta ostensiblemente armado para el último truco, como un golpe guardado en la manga.

Fuente: La Nación

Sala: Cultural San Martín, Sarmiento 1551 / Funciones: viernes, a las 21