viernes, 16 de diciembre de 2016

I Festival Internacional de Cabaret en Argentina (FICA)


El Festival Internacional de Cabaret concluyó con un manifiesto feminista

Siete referentes del género, con Noralih Gago a la cabeza, cerraron este encuentro que fue una de las perlas teatrales del año

"Podríamos haber nacido en otro lugar donde estaríamos muertas por hacer esto. Pero tenemos una mente libre. Nos toca patalear, criticar y abuchear para que nazcan cabareteras sin censura." La que habla es la actriz mexicana Cecilia Sotres. Hace un rato, había parodiado al presidente de su país, Enrique Peña Nieto, a quien retrató como un títere de Donald Trump dispuesto a apoyar la construcción de un muro entre México y los Estados Unidos. Sobre el escenario del teatro Picadero se habló de las penas de amor, de los pueblos tristes, del machismo, de la religión y el público no paró de reír, con la descarga que implica reírse de la realidad.

Con un manifiesto leído y cantado por siete actrices referentes del cabaret, terminó el domingo pasado el I Festival Internacional de Cabaret en Argentina (FICA), una experiencia que logró recuperar un género postergado en este país y que durante sus nueve días de funciones atrajo a un público curioso.

Esa mezcla de postulados y promesas, la música seductora, las luces rojas, las plumas y la posibilidad de entrar al teatro con una bebida resultaron convocantes. El festival fue creciendo a medida que se corría la voz de lo que sucedía en El Picadero y los últimos cuatro días de programación, agotó localidades. Más de 5500 personas eligieron asistir a alguno de los shows del cabaret, aunque no tuvieran muchas referencias de lo que iban a ver. Las entradas costaban 250 pesos, que es la mitad de lo que vale en un espectáculo comercial. "Tuvimos un público grande, de gente curiosa, que encontró en esta experiencia un espacio nuevo y de contestación. Mucha gente llega a fin de año derrotada y esta es una manera de contestar haciendo. No dejamos de trabajar", consideró Sebastián Blutrach, director del Picadero, la sede del festival.

De esencia multidisciplinaria, en el cabaret convive humor, música, sátira y crítica social. De la seducción y las canciones románticas, a los monólogos políticos y parodias sociales, el género es amplio y permite incorporar espectáculos heterogéneos. Los antecedentes argentinos como el Parakultural o el café-concert se ubican dentro de esta categoría en los que la incorrección, la transgresión y lo lúdico son una apuesta fuerte.

Ahora, cerca de terminar 2016, la propuesta con la que concluyó este festival dirigido por Noralih Gago tuvo una impronta feminista. "Somos mujeres sobrevivientes del machismo milenario", dijeron todas las artistas que cerraron el Concilio cabaretero, sagrado bacanal, en el que estuvieron Las Reinas Chulas (referentes del género en México y creadoras de este festival, que allá lleva 14 años), Pía Tedesco (España) y Andrea Fiorino y Noralih Gago (Argentina). El cabaret pretende conjugar un clima distendido y de relajación con una crítica social ácida. El manifiesto de esta primera experiencia también dio cuenta de eso: "Nos entregamos a la risa y será una risa filosa. Apostamos al placer y al alcohol para poder soportar este mundo".

Esta reunión cumbre del cabaret contó con el apoyo económico del Ministerio de Cultura nacional y de Ciudad, Proteatro y el Instituto Nacional del Teatro, aunque los fondos no fueron suficientes. "Hay mucha gente que trabajó sin cobrar, vamos a hacer una próxima edición, pero necesitamos más plata. Seguimos trabajando para que esto se difunda en el mundo. Queremos recuperar este espacio de diversión, de risa y no por eso menos profundo", agregó Noralih Gago, la responsable de revitalizar el género en la Argentina.

En la programación nacional, el festival permitió incorporar espectáculos conocidos de artistas locales, como La suplente, de María Rosa Frega, Babooshka, de Carlos Casella y Arrabalera, mujeres que trabajan, de Mónica Cabrera ya que a su manera representan algunas de las características del cabaret.

La discriminación, la igualdad de género, el concepto de familia, la política argentina y la religión fueron centro de sátiras y cuestionamientos por parte de los artistas extranjeros y nacionales. Una policía que le regalaba galletitas a cada espectador que no se reía de un chiste machista, una tanguera que quería cantar en inglés y decía que el tango en realidad no la representaba porque son todos pobres en las canciones; hasta una mujer vestida como Santa Rita que hablaba por teléfono con Jesús y se preguntaba cuál era la idea de una "familia natural" si el mismo hijo de Dios llegó al mundo por medio del Espíritu Santo, José y el ángel Gabriel. El cabaret buscó reírse de todos, sin distenciones y en libertad.

Fuente: La Nación