miércoles, 8 de junio de 2016

Mario Diament: Tierra del Fuego


El recolector de historias

El dramaturgo habla de Tierra del fuego y su éxito madrileño

MADRID.- Una noche de insomnio, mientras buscaba una canción de cuna por TV, algo que lo indujera al sueño, el control remoto se detuvo en un documental que ya había comenzado. Algo muy profundo despabiló a Mario Diament y quedó dentro de su cabeza en vigilia, titilando en alerta, y aunque no recordara detalles o el nombre de los protagonistas, sabía que acababa de despertar a una historia poderosa. Así nació Tierra del Fuego, que se presenta en el teatro oficial español, en una sala del complejo Matadero, con una puesta a cargo de su compatriota Claudio Tolcachir, ovacionada cada noche en el saludo final y elogiada por la crítica.


El periodista y dramaturgo argentino que reside en los Estados Unidos conoce, como testigo y como recolector de historias, innumerables relatos sobre la guerra. Estuvo en la Guerra de Yom Kippur, en el Líbano, en 1979, y luego en Egipto. "Tengo un conocimiento presente de Medio Oriente. Si bien siempre pensé que tendría que escribir sobre el conflicto árabe-israelí, buscaba una historia dramáticamente potable. Ésta tiene todos los ingredientes que buscaba. Es el acto de un personaje que da un paso más allá de lo común y para eso necesitás una medida de credibilidad. Lo peor que te puede pasar es que alguien diga que todo es fruto de la imaginación del autor", en alusión a Tierra del Fuego, obra que estuvo en la cartelera porteña por cuatro temporadas, interpretada por Alejandra Darín, con dirección de Daniel Marcove, hasta hace pocas semanas. Este tándem autor-realizador es el que también aparece en Franz&Albert (en El Tinglado).

Tierra del Fuego, en homenaje a la provincia argentina, recrea el encuentro verdadero entre una mujer israelí que decide ir a visitar a una cárcel, en Londres, al hombre árabe que atentó contra su vida y puso fin a la de su mejor amiga. Otro hecho de la vida real que pasó por el tamiz de la imaginación de Diament fue el vínculo entre Hannah Arendt y Martin Heidegger, una relación compleja que dio origen a la bellísima Un informe sobre la banalidad del amor, que se ha representado, además de la versión argentina con Alejandra Darín y Osmar Núnez, en Santiago de Chile, Caracas, Miami, Nueva York y París [puesta que el mismísimo Mario Vargas Llosa elogió]. Autor internacional, Diament escribió historias universales y perennes, como Tierra del Fuego, que plantea las aberraciones que padecen los refugiados, y que en su versión española cuenta con la presencia de dos actores árabes.


-¿Qué le aporta la realidad, partir de hechos reales para escribir sus textos?

-No siempre parto de ahí. Creo que trabajar con personajes reales te permite, a veces, trabajar con ideas más importantes. Detesto cuando el teatro se vuelve pretencioso, y una de las premisas con las que me puse a trabajar cuando hice Un informe sobre la banalidad del amor fue que no quería que fuese una obra de filosofía.

-Tierra del Fuego plantea una polémica y convoca al diálogo entre partes irreconciliables. ¿Cuánto lo criticaron por ella?

-Bastante, en algunos sectores, en Nueva York, por ejemplo, y si no me hubiese pasado, me hubiese parecido muy raro. Me hubiese preguntado qué hice mal. Si no hacés olas, estás haciendo algo mal. La idea del teatro es provocar reflexión, pensamiento, y no provocar por provocar. Hay algo que se denomina "atención discriminada", es decir, escuchás aquello que querés y lo que no, no lo escuchás. A veces me dicen que es una obra política, pero no creo que lo sea porque no quiero impulsar ninguna línea política, más bien escuchar a los personajes. Y busco que al público le pase lo mismo. La desconexión también existe en la Argentina.

-¿Qué prima más en sus textos: añadir elementos por cuestiones estéticas o ideológicas?

-Depende. Cuando uno escribe hay muchas fuerzas que participan y muchas de ellas son inconscientes. Vos tratás de resolver la escena y a veces aparecen reflexiones banales, con asociaciones. Me acuerdo que una amiga mía hablaba de su padre que era un comisario de policía muy bestia y que no podía pronunciar la palabra souvenir. Fue por asociación que incluí ese elemento en Tierra del Fuego.

Diament realizó una versión de Tres hermanas, de Anton Chejov, a la que rebautizó Moscú, y que será interpretada por Alejandra Darín, Melina Petriella y Antonio Bengoechea (hija de Alejandra), con dirección de Daniel Marcove. Esta propuesta quizá tenga sus puestas en México y en París.

-Formó una sociedad creativa con Alejandra Darín, su musa.

-Lo que pasó con Alejandra es principalmente mi enorme admiración hacia ella. Llega un momento en mi escritura en que se cruza un personaje que está en esa edad aproximada, la de Alejandra, y siempre se me aparece. Además, resuelve obstáculos que yo no puedo. Me parece que es más interesante pensar un personaje para alguien en particular que acomodar a alguien a ese personaje.

Fuente: La Nación