viernes, 3 de junio de 2016

Marcos Arano: Donde duermen los grillos


Marcos Arano: “La cárcel es un sistema de la crueldad”

Por Hernán Salcedo

La compañia de teatro Bolsas en el Viento vuelve a escena con un espectáculo que tiene al ámbito carcelario como eje. “Donde duermen los grillos”, que se estrena este domingo 5 en El Excéntrico de la 18, es el nuevo desafío que afronta este grupo de actores dirigido por Marcos Arano, quien no le teme al riesgo a la hora de encarar desde el humor temas oscuros y dolorosos con la intención de echar algo de luz a los rincones menos humanos de la humanidad.

En la obra, que cuenta con actuaciones de Lautaro Amurri, Lala Buceviciene, Rodrigo Frascara, Marcelo Sapoznik y Fernando Vitale, y tiene música original de Ian Shifres, cuatro excéntricos reos privados de su libertad por diferentes razones traman planes para aliviar el dolor del encierro y buscar la libertad.

“Nos resulta fundamental abordar temas comprometidos a nivel político y social que desnuden los lugares más vulnerables del ser humano”, define Arano en una entrevista con Blog Teatro. Muestra de eso fue “Silban las balas”, el espectáculo anterior de la compañía con el que desplegaron sobre las tablas el tema de la guerra con calidad en la puesta y un elenco talentoso.

Las dos obras “están enmarcadas en universos de nuestra realidad que sentimos cercanos a la idea de infierno”, dice el director. “En los lugares donde el dolor, la opresión, el abuso de poder, la falta, la violencia y la incomodidad parecen la regla aflora de manera más colorida y menos mediatizada la otra parte del ser humano. La más luminosa, vulnerable, ingenua, solidaria y simple. En la resiliencia y en la necesidad de supervivencia asoma lo esencial”.

La guerra y la cárcel son temas que Arano ve como “metáforas de nuestras batallas y nuestras celdas como individuos y como sociedad”. Y en ese sentido, asegura que las producciones de su compañía vienen de un compromiso “con nuestro rol como artistas en la sociedad” y están “atravesadas por nuestros fantasmas y por esas cosas que creemos necesario transformar en nosotros mismos, en nuestros entornos y en nuestra comunidad”.

“Como sociedad solemos barrer bajo la alfombra el tema de la justicia y el sistema carcelario”, denuncia Arano. “Todos decimos conocer la Declaración de los Derechos Humanos desde 1948, pero basta leerla para notar que el sistema penitenciario de nuestras sociedades viola, vulnera y corrompe uno por uno cada artículo. El problema no es sólo que la cárcel no funciona bien sino que es un sistema estructurado y diseñado para la crueldad. Es un sistema de la crueldad”.

Lo curioso es que estas obras se acerca a lo cruel desde el humor y precisamente lo hace porque la premisa de esta compañía es “encontrarse con el público de manera sincera, despojada de prejuicios y mediatizaciones políticamente correctas”. Arano y su grupo están convencidos de que “el humor y la irreverencia son una manera de acercarnos y compartir códigos no cotidianos y caretas” y a la vez creen que para tocar estos temas “el humor es la mejor manera de que el público no salga afectado al punto de deprimirse”.

“Nuestro objetivo es que el hecho teatral sea transformador y tanto la risa como la emoción son llaves poderosísimas para ingresar en lugares de sorpresa, de vulnerabilidad y de acción. Nosotros nos tomamos la risa muy en serio, la reivindicamos como transformadora y como vehículo para entrar en movimiento”, agrega.

¿Cómo fue el proceso de construcción de este espectáculo y qué momentos de ese proceso podés destacar?

Al comenzar la investigación nos atemorizó descubrir el sistema de la crueldad y el estado paralelo que es el sistema penitenciario. No nos entraba tanta crueldad en el cuerpo. De hecho por momentos tuvimos que parar la investigación y la búsqueda de fuentes porque sentíamos que nos trababa. Decidimos que el juego sería lo que mandara y a partir de allí se fue tejiendo la obra.

Nos ayudó mucho entrevistarnos con un ex preso, Sergio, que nos relató sus experiencias en la cárcel con mucho humor y con ironía sobre las reglas a las que somete el encierro, la convivencia con la autoridad, con otros presos, y al mismo tiempo nos contó las cosas más luminosas.

¿Algunas vez visitaste una cárcel? 

Sí, fui en pocas ocasiones a dar cursos y llevar alguna obra. También fui a acompañar a amigos a visitar a familiares.

¿Qué impresiones te dejaron esas visitas?

Me impresionó el ruido, el trato. Con todos los presos que traté siempre el trato es respetuosísimo.
Siempre que estuve en una cárcel, cada vez que paso cerca de una o simplemente la pienso no puedo dejar de reflexionar sobre cómo se siente el afuera, en la cantidad de cosas que hacen a la libertad y que uno no disfruta lo suficiente. El contacto de verdad con los que uno quiere, con el verde, con los niños, con el cuerpo en libertad.

 Venís de experiencias docentes y de dirección vinculadas al clown. ¿Este espectáculo tiene elementos de esa técnica?

Sí, trabajamos con un clown ingenuo pero cruel y también hay inspiraciones en la técnica del bufón. No es un espectáculo de clown que respete radicalmente el género, nunca es esa nuestra intención, sino un espectáculo donde las máscaras, el bufón y el clown alimentan la obra y la verdad escénica que intentamos habitar en cada función.

¿Qué marcas te dejó la dirección de esta obra a nivel personal?

 Trabajamos con un grupo muy comprometido con la propuesta, con miradas diferentes sobre el tema y sobre cómo abordarlo. Eso es lo mejor del mundo porque la construcción es súper compartida y se nutre de pequeñas cosas que ya no sabemos de dónde salieron.

¿A poco del estreno, qué evaluación personal podés hacer en cuanto a tu momento artístico?

Particularmente estoy en un momento muy vital, con mucho deseo de seguir dirigiendo, de actuar, de meterme cada vez más profundo en el trabajo y en la investigación de un lenguaje propio. De hecho, en mi escuela, Malvado Colibrí, la propuesta pedagógica está en un momento de crecimiento y transformación que me encanta. Es un espacio de investigación, de experimentación, en el que tengo el privilegio de estar acompañado por un montón de estudiantes que se recontra comprometen con cuerpo y alma en el trabajo, de actores, escenógrafos, y artistas que apuestan a las obras, a los ensayos y a las locuras que van decantando.

¿Cómo esperás el estreno?

Con una ansiedad loca. No tengo idea de qué va a pasar. Estoy seguro de que me voy a emocionar y de que muchas cosas de lo planeado saldrán de manera muy diferente a lo que creíamos que iba a suceder. Pero de esto se trata el teatro y es parte de lo que más me gusta.

¿Y qué reacción esperás del público?

No sé si a todo el público le va a gustar, pero hace un buen rato ya que he renunciado a llenar las expectativas de todos. Es un trabajo genuino, realizado con muchísimo esfuerzo, pasión y amor. Es una obra que aborda un tema que nos debemos discutir como sociedad. Poner ese granito de arena desde nuestro rol me hace feliz.




Las funciones de "Donde duermen los grillos" son los domingos, a las 20, en Teatro El Excéntrico de la 18 (Lerma 420, CABA) . C.A.B.A. Localidades: $150. Reservas: www.alternativateatral.com

Ficha técnica:
Dirección: Marcos Arano
Dramaturgia: Marcos Arano / Bolsas en el viento
Elenco: Lautaro Amurri, Lala Buceviciene, Rodrigo Frascara, Marcelo Sapoznik, Fernando Vitale
Música original y dirección musical: Ian Shifres
Músico: Ezequiel Cotton
Diseño de luces: Alejandro Velázquez
Escenografía: Carolina Fernandez y Jazmin Savignac
Diseño dey realización de vestuario: Alejandra Robotti y Jazmin Savignac
Coreografía: Paola Sanabria
Asistencia de dirección: Marcia Gambarrutta y Felipe Martin Saade
Producción ejecutiva: Marcia Gambarrutta
Duración: 75 minutos.