viernes, 20 de mayo de 2016

Valerio Cocco, Francisco Polykretis, Alvaro Murias y Laura de Luca: Psssikiatry, una obra rock


“No hay careta, sino una verdad enorme”

El grupo teatral dirigido por Valerio Cocco está conformado por usuarios de servicios de salud mental. La obra invita a reflexionar sobre el modo en que la sociedad aborda la locura.

“Estos actores pasaron por un montón de psiquiatras, internaciones y abusos. ¿Quién mejor que ellos, que vivieron todo eso en su propia piel, para contarlo?”, dice Valerio Cocco, clown, mimo, zanquista y actor italiano que desde 2008 dirige la compañía Barquitos de Papel, conformada por usuarios de servicios de salud mental. Después de Ciudad, un espectáculo crítico sobre la cotidianidad en la urbe, los Barquitos han vuelto al escenario con un trabajo todavía más fuerte y emocionante, que sintetiza los males que atravesaron, convierte el dolor en poesía e invita a una profunda reflexión sobre los modos en que la sociedad aborda la locura. Se llama Psssikiatry, una obra rock, y se presenta los viernes de este mes y el próximo a las 19.30 en Espacio Sísmico (Lavalleja 960).

Con actuaciones de Laura de Luca, Francisco Polykretis y Alvaro Murias, y música en vivo de Diego Svriz, Psssikiatry tiene potencia porque lo que se cuenta es tan importante como quiénes lo cuentan. “Los actores que vienen de lugares de exclusión, marginación y sufrimiento, de dificultad extrema, tienen al subirse al escenario una verdad escénica que a mí me costaría lograr. Ellos son como son. Por ejemplo, la mirada de Fran cuenta toda su historia, igual que su silencio o su forma de moverse. No hay careta, sino una verdad enorme; el espectador se encuentra con algo muy auténtico”, plantea Cocco. Es muy cierto lo que dice. El público no ve sólo una historia sobre la psiquiatría, sino también el trabajo y el coraje de tres seres que han encontrado en el arte un verdadero remedio.

“Es un espectáculo muy personal”, define Polykretis. Psssikiatry transcurre en una clínica de primer nivel. Un médico desalmado, que cree que con las pastillas todo se resuelve, atiende a pacientes que presentan distintos trastornos, como delirios místicos y paranoia (psiquiatra y enfermos son interpretados por Murias). Un enfermero que no pronuncia palabra (Polykretis) lo acompaña en sus tareas. A Clara (De Luca) la encontraron bailando y cantando en la calle y determinaron encerrarla porque no era una conducta “normal”. La crítica que se desprende de los distintos momentos de Psssikiatry no sólo se dirige a los abusos del mundo de la psiquiatría y al negocio de los fármacos. Parece ser un llamado de atención a la sociedad toda, como se refleja fundamentalmente en un monólogo de De Luca que es para las lágrimas.

“Creo que el teatro tiene que sembrar conciencia, dejar un mensaje, sino es puro esteticismo”, sentencia Murias. “Me gustaría que la obra despierte en la gente que no está en tema un interés sobre el manejo de los manicomios y las cosas tan nefastas que pasan ahí. Que investigue cómo es la cosa”, desliza De Luca. “También que se preocupe si tiene a alguien cercano con supuesta depresión. La obra tiene que servir de ayuda”, completa. Para Cocco, el tema que aborda Psssikiatry no suele ser “muy tomado en consideración”, pero, en contraste, “un montón de gente usa fármacos”. Murias remata la idea con un consejo basado en la experiencia: “¡Que lo piensen un poquito antes de tomar un fármaco! Empezás con el ansiolítico, seguís con el antridepresivo, después con un antipsicótico... y terminás con un arsenal”.

Desde el punto de vista estético, Psssikiatry reúne una combinación de lenguajes, debido a su carácter de creación colectiva. Polykretis hace un trabajo más de mimo, el polifacético Murias pasea por personajes diversos e incluso opuestos, apelando a un humor ácido y negro, en tanto que a la mujer del grupo le tocan los fragmentos más poéticos y conmovedores. De Luca suma, también, canto y danza al espectáculo. “Yo lloro a veces cuando lo veo”, confiesa Cocco, y se detiene en el trabajo de De Luca, quien había subido de peso a causa de los fármacos y desde Ciudad empezó a hacer dieta para poder bailar más y mejor. “Veo toda esa dificultad, toda esa trayectoria, tanto dolor transformado. Veo cómo baila esta mujer que está bajando de peso y que todavía tiene cierta dificultad... es como una mariposa que baila en el escenario, con alas de colores”, describe.

Se refiere a una escena en la que el chaleco de fuerza adquiere una connotación diferente a la habitual. “Resignificamos todo. Los blisters se convierten en juego y el chaleco de fuerza –que se sigue usando– tiene en nuestra obra alas multicolores. No nos quedamos con lo malo”, explica el director.

Barquitos de Papel surgió a partir de un taller permanente de teatro en el Hospital de Día del Departamento de Salud Mental del Hospital de Clínicas. El trabajo después continuó en salas de la ciudad, lo que implicó la “desmanicomialización” del grupo. El trío suele ofrecer funciones a otros sectores olvidados, como las personas que se encuentran detenidas. “Somos una bandera. Vamos a manicomios, cárceles y barrios marginados. Ver a unos supuestos locos que pueden subirse arriba del escenario prende una luz para ese tipo de público”, recalca Cocco. Los Barquitos trabajan “a puro reme”, sin ningún tipo de subsidio. En el caso de Psssikiatry los acompañó un equipo de colaboradores: Jazmín Trujillo (asistente de dirección), Ricardo González (escenógrafo), Ana Herrera (vestuarista), Stefano Masala (diseño gráfico), Fernando Raíces (luces) y Anna Lassalle (coreógrafa).

“Tuvimos la oportunidad de que los actores se agarraran con mucha fuerza y voluntad del teatro, que es como un ancla, una soguita para salir de ese lugar al que la sociedad te empuja, marcándote como distinto, como otro, marginándote, excluyéndote y riendo de ti a tu espalda. Porque, evidentemente, como suele decir Laura, alguien decidió sin consultarnos lo que es normal y lo que no lo es”, concluye Cocco. “Cada cual tiene un mundo maravilloso adentro, más quien no lo puede expresar. Todas las cosas lindas que se ven de ellos son flores que tienen adentro. Si no hubiéramos tenido esta experiencia del teatro se hubiesen marchitado. Le tiramos al público flores de conciencia, porque la salud mental es una tarea de todos. Somos voceros y nuestro deber es romper y molestar”, afirma.

Fuente: Página/12