miércoles, 11 de mayo de 2016

Te estaba esperando

Pueblo chico, sociedad muy desigual

Una vez más aparece en el campo teatral el insoslayable mundo rural. Como si la vorágine urbana, con sus luces, sus destellos y sus ideales no pudiera aplacar el origen campero en donde las siestas, la fe, el tiempo que pesa, el silencio, a veces interrumpido por los pájaros o por los perros, juegan un rol particular. Son muchas las veces que el campo se adueña del escenario, que aparece casi como protagonista. Quizá con un tono melancólico, tal vez con tristeza y a veces con denuncia. Te estaba esperando afirma su deseo de repasar que en algunas oportunidades el pueblo chico termina por juzgar de manera desastrosa a quienes lo habitan. Lo encierran, lo carcomen en pos de quitarle sus rasgos distintivos.

Una casa rural, un altar, unos ladridos y el canto de unos pájaros nos abren el telón imaginario y nos invitan a pasar a esa casa. El marco es claro debido a los pequeños detalles que se ven por todas partes (gran trabajo escenográfico).

Una mujer y su hija conversan y construyen de a poco y mediante relatos a un personaje, el Nene. Así lo conoceremos, escuchando pestes de él, rumores, intrigas. Sin saber bien quién es nos configuramos un otro que no encaja en ese mundo. Estas dos mujeres -Silvia Trawier y Sofía Bertoloto, en trabajos destacables- cargadas de prejuicios están preocupadas. La niñera (que en ese ámbito es llamada Nana y que desempeña un poderoso rol maternal) de este muchacho perdió la vida y ahora deben ocuparse de ese sujeto al que desconocen por completo a pesar de ser su familia y vivir con él. Incluso le temen o le tienen asco. En estas circunstancias es lo mismo, se distancian, lo dejan solo. Cuando llega la nueva nana se construye un triángulo femenino muy almodovariano. Mujeres que hablan, que se debaten, que se pelean. Todas distintas, pero dentro de la norma permitida en esa sociedad configuran a ese ser que ya se nos aparece misterioso y que, claramente, está fuera de la norma que en esa casa se maneja. Habrá que buscar el porqué a lo largo de la pieza.

La obra aborda temas sociales, se propone como una mirada crítica sobre esas relaciones laborales casi enfermizas, esa convivencia que se mezcla con el desprecio del que más posee y maltrata a quienes tiene casi esclavizados, pero desemboca finalmente en donde le interesa al autor y director Martín Marcou: la dificultad de sentirse diferente en un lugar hostil que no acepta señas particulares. Aunque tenga tintes pesimistas y hable de una sociedad que discrimina y sanciona, la obra encuentra la luz en la Nana capaz de todo con tal de ayudar a esta persona y salvarlo de la opresión que sufre en su lugar natal. Su único héroe en semejante lío.

Fuente: La Nación

Sala: El Camarín de las Musas, Mario Bravo 960. / Funciones: Viernes, a las 23.