martes, 16 de junio de 2015

Daniel Guebel: Pobre Cristo


"Escribo teatro desafiando la idea de escena"

El escritor, además de autor de Pobre Cristo, es su director. Afirma que la opción de dirigir se debió a que sus obras no nacen pensando en la representación teatral. En este caso, el texto plantea un debate teológico y amoroso proponiendo un diálogo entre el reino divino y el reino animal acerca de la existencia de Dios.

En una escalera que une el cielo con la tierra, Cristo y una rata se encuentran. Cristo busca salvar a la humanidad y la rata quiere disuadirlo de la existencia de Dios y ayudarlo a cumplir con su misión. Pero para eso, debe morir bajo las garras de la rata. En ese cruce entre lo divino y lo más repugnante, se desarrolla la trama de Pobre Cristo, el último espectáculo teatral del escritor Daniel Guebel, protagonizado por Ariadna Asturzzi y Gabriela Pastor.
Escritor, guionista de cine y dramaturgo, periodista y editor, Guebel buscó plantear un debate teológico y amoroso. "¿Es Cristo divino y la rata repugnante? ¿Es el trémulo o incierto Mesías más sublime que la rata que lo ama y lo quiere salvar y rescatar y aniquilar? ¿Es más noble y digno el Papa que se inclina sobre el empeine de un pobre o un leproso para lavarle las patas en el fuentón, mostrando ritualmente su "descenso" y su "modestia", o el pobre o el leproso que estira su pie para ser lavado y besado y concede ser tomado por un resto y un escombro de la civilización, para que el representante de Dios en la tierra muestre su bellísima sumisión a los dictámenes de lo alto? Clásicamente, busqué poner en juego esas oposiciones, que la tensión entre ambas perspectivas (la divina y la animal) se cruzara en una experiencia distinta", plantea el escritor.
Interesado tanto en el arte de la novela como en la representación teatral, Guebel escribe teatro sin pensar en su representación. "Escribo teatro desafiando la idea de escena. Construyendo laberintos para aniquilar la progresión dramática, para exasperar la moral de los directores que creen que montar una obra de teatro es contar un cuentito donde los personajes empiezan a mostrar las previsibles incómodas verdades de sí mismos a mitad de la obra y terminan con elevación y altura de miras y bellos sentimientos catárticos al final de la función, para que los espectadores se reconozcan y aplaudan. Desde luego, es una perspectiva muy poco simpática, ¿no? y tal vez eso desemboca en que los directores no me llaman y yo me desconsuelo y tengo que terminar dirigiendo mis propias obras. Ese fracaso es muy estimulante, porque al menos me impide echarle al otro la culpa por el resultado", cuenta.
De este modo, el propio escritor se animó a dirigir e incluso acortar y modificar su texto. Dice sobre esa experiencia: "Me sentí espléndido a la hora de luchar con un autor bastante necio que escribió una obra que pretendía aniquilar la progresión dramática y sostener una intensidad en base a un sistema de afirmaciones verbales mantenidas de principio a fin. Entendí, veinte años tarde, la brutalidad de la afirmación de Rubén Szchumacher en su paráfrasis peronista: "El mejor autor es el autor muerto". Gracias  a las sugerencias de las actrices, que hicieron un trabajo meditado de lectura del texto, la obra pasó de las treinta  páginas originales a un texto de dieciséis que, a esta altura del partido, yo gustoso seguiría rebanando. En algún momento me di cuenta de que no tenía mayor sentido ponerme a montar una obra si yo sabía de antemano el resultado".«


"Busqué poner en serio algunas oposiciones, que la tensión entre ambas perspectivas (la divina y la animal) se cruzara en una experiencia distinta."


FUNCIONES
Pobre Cristo se presenta todos los sábados a las 23 hs en El Extranjero, Valentín Gómez 3378.
Entradas: $ 150 y $ 100

Fuente: Tiempo Argentino