sábado, 11 de abril de 2015

Jenny Williams: La niña, el diablo y el molino

Música y poesía para contar un clásico infantil

Una de las historias más celebradas de los hermanos Grimm llega en pleno 2015, tal vez para dar cuenta de que la vigencia de ciertas historias continúan más allá de las épocas.

Una de las historias más celebradas de los hermanos Grimm llega en pleno 2015, tal vez para dar cuenta de que la vigencia de ciertas historias continúan más allá de las épocas. Dirigida por Olivier Py, hoy por la tarde en la Sala Villa del Centro Cultural Recoleta se estrena la obra francesa La niña, el diablo y el molino, protagonizada por Jenny Williams, Fabián Carrasco, Ian Guinzburg y Martín Portela.
Siempre, y durante un contexto donde música y poesía se conjugan con relatos atrapantes, se trata de una obra que fue ampliamente celebrada por miles de niños en Europa. En ella quedan de manifiesto los días que vive un campesino pobre y que, cansado de tanto trabajar, hace un pacto con el diablo. Así y con ese error condenará a su hija a enfrentarse a un destino tan cruel como inesperado. "Esta obra es especial por donde se la mire, fundamentalmente porque es mágica, escenográficamente es maravillosa y lumínicamente es increíble. Pero más allá de eso es una apuesta que tiene de todo, comenzando por la música que nosotros hacemos en vivo y por muchos otros elementos. Si bien nosotros no somos músicos, porque todos somos actores que hacemos música, es ese factor algo principal para el desarrollo de lo que se cuenta. Otro elemento es que hay mucho de propuesta clown, sobre todo porque eso nos permite desarrollar varios aspectos sobre el escenario", dice entusiasmada Williams, como una de las protagonistas vitales de esta propuesta.
Para la actriz, la obra conocida originalmente bajo el título La doncella sin manos representa una historia poderosa, y hasta un ideal perfecto para el mundo infantil. "Más allá de que todos los roles son importantes, el personaje del diablo es singular porque representa el mal y las veces que eso se nos aparece en nuestras vidas. En la historia el diablo aparece como los caminos que debemos tomar o no tomar en la vida, y eso es muy real. Creo que todo lo que sucede sobre el escenario es algo lleno de fe, diversión, música y vivencias. La protagonista tiene mucha esperanza en que todo va a cambiar y no se queda con lo desgraciado que le sucedió en su vida. Más allá de su historia trágica, ella superará todos los obstáculos para ser feliz y comenzar de manera positiva con su vida."

La niña, el diablo y el molino.
Desde hoy en la Sala Villa Villa del Centro Cultural Recoleta.
Funciones sábados y domingos a las 17 hs. Entrada $ 100.

Fuente: Tiempo Argentino

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