martes, 13 de enero de 2015

Mercedes Scápola, Manuela Pal y Darío Lopilato: Bajo terapia


Scápola, Lopilato, Pal: No es cuestión de apellido

Los tres con actores en su familia, encararon Bajo terapia, obra que dirige Daniel Veronese y que se presenta de jueves a domingos en el teatro Metropolitan.

Los tres comparten eso de heredar la profesión de un referente familiar, pero le escapan al prejuicio de haber llegado a vivir de su vocación por ser “hijo/hermano de”. Mercedes Scápola (39), Manuela Pal (30) y Darío Lopilato (33) fueron abriéndose camino en la actuación -cada uno, desde su propia raíz- hasta llegar a desempeñarse en teatro, televisión y cine.

Hoy, después de años de formación y con un cierto bagaje acumulado, protagonizan la obra Bajo terapia, que tuvo su debut el último jueves. La comedia escrita por Matías del Federico ganó la primera edición del concurso CONTAR 1, una iniciativa para incentivar obras de autores argentinos en el circuito comercial.

Todavía en etapa de ensayo y con los nervios previos a todo estreno, el trío adelantó algo de lo que se verá en el teatro Metropolitan de jueves a domingos, en un elenco que completan Carlos Portaluppi, María Figueras y Héctor Díaz. Además, contaron cómo es ser dirigidos por uno de los dramaturgos locales más prestigiosos: Daniel Veronese.

¿Qué pueden contar de la obra? 

Pal: Es una terapia grupal que en realidad no es tal, porque no nos conocemos. La psicóloga nos cambia el horario de la sesión y caemos tres parejas el mismo día a la misma hora.

Lopilato: Y nos enteramos ahí. Lo divertido es que al ser dos matrimonios y una pareja de novios, los conflictos son muy diferentes. Lo que para los novios puede ser un lío grande, para el matrimonio...

Pal: Es una huevada.

Scápola: Lo interesante es que la psicóloga no está, si bien está omnipresente a través de varias consignas que deja. Entonces se transforma en una terapia extralimitada. Y se tocan todos los temas de pareja: hijos, celos, convivencia, en un borde no tan realista. Van guiándose como pueden, con exabruptos, con angustias, con risas. Es una comedia dramática, que cuando entra en lugares más densos, sale rápidamente.

Muchos actores dicen que su terapia es actuar. ¿Coinciden?

Scápola: No. Que sea terapéutico no quiere decir que sea una terapia. Es como hacer velas.

Pal: Es liberador. Creo que a eso se refieren. Podés canalizar. Si tenés un mal día o bronca, ese día salís más liviano de la función.

Scápola: Esto es un trabajo. Terapia es otra cosa. Te lo digo yo que hace 35 años que me psicoanalizo.

Lopilato: Claro. Porque no todos los días tenés ganas de actuar, o de hacer reír, ahí te das cuenta.

¿Cómo es trabajar con Veronese?

Scápola: Hubo poco tiempo, y un pragmatismo ideal. Porque todos estábamos haciendo tele, laburando 11 horas por día. Y él siempre dijo: “letra sabida”. Creo que eso nos ordenó a todos. Nos dio ritmo, porque la obra no se cae nunca.

Pal: Es su forma de trabajar. Es un tipo práctico, va a lo concreto.

Lopilato: A mí me llenó de confianza. Y eso que era la primera vez que laburaba con él.

Los tres vienen de familia de actores. ¿Sienten que van a cargar con eso toda la vida o ya se liberaron?

Pal: Yo lo cargo feliz. Siento que tengo la escuela en casa. Elegí la profesión por admiración. A mí me allanó el camino a la hora de entrar a elencos o a equipos y que la gente me quiera por herencia.

Scápola: Hasta que no estudié años y años con Alezzo y Chávez, no me dio la cara para ir a ningún casting. Hasta que no sentí que tenía un instrumento para laburar un personaje, hubiera sido una carga, me hubiera sentido una chanta. Cuando pude demostrar, mejor o peor, quién era como actriz, sentí que podía sentarme con mi madre a actuar o a hacer una nota.

Lopilato: En la cancha se ven los pingos. Yo nunca lo viví como una carga. Con mi hermana somos muy amigos. Cada uno hizo su carrera y todos los laburos que encaré fueron por mérito propio, haciendo castings, como acá.

Scápola: Es un medio durísimo. A veces decís: 'Qué cagada que trabaja este pibe y este otro no'. Pero bueno, dejar de resentirse con esa parte y aceptar que es así, es parte de crecer y de ser mejor actor. Si mirás al otro, y lo digo siendo hija de quién soy, es durísimo.

Lopilato: El actor está solo arriba del escenario. Por más que vengas de donde vengas, si jugás bien y contás una historia, ya está. Entonces, ¿hasta qué punto te puede facilitar algo? Vos estás solo, no está la familia.



Quién es quién



Mercedes Scápola (39 años)

Hija de Mercedes Morán, estudió varios años en las escuelas de teatro de Agustín Alezzo y Julio Chávez. Deambuló y se formó como actriz en las tablas. Su gran paso a la televisión se dio como Clarita Acuña, un papel muy recordado en Graduados (2012). El año pasado se consagró en Guapas junto a su mamá, donde hicieron de madre e hija, como en la vida real.



Darío Lopilato (33)

El hermano mayor de Luisana Lopilato mamó la TV desde adolescente, con papeles en tiras infanto-juveniles como Cebollitas, Chiquititas y Rebelde Way, entre otras. Su primer gran rol le llegó en 2005 como Coqui Argento -hermano de Paola, su hermana de sangre- en la popular Casados con hijos (aún en el aire). Hoy, está en Viudas e hijos del rock and roll y hará un unitario.



Manuela Pal (30)

Hija de la actriz Graciela Pal y nieta de Pablo Palitos -reconocido actor en los ‘40 y ‘50-, también se formó como actriz en TV, destacándose en Chiquititas (1996). No volvió a trabajar hasta 2003, cuando se sumó a Costumbres argentinas. Desde entonces, hizo tele con continuidad. En 2014 terminó Mis amigos de siempre y enseguida se incorporó a la actual Noche y día (El Trece).

Fuente: Clarín

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